“Los Proyectos Económicamente Viables” - Joel Pinto RomeroEl tema del “cuánto cobrar por nuestros servicios profesionales” ha estado vigente toda la vida y en casi todas las áreas profesionales donde el valor del trabajo queda a discreción del que lo ofrece, y es una discusión que puede durar muchísimas horas, sobre todo cuando en la mesa están presentes representantes del bando de “vendiendo barato, consigo más clientes” y de su contraparte, los del grupo “mi trabajo yo no lo regalo”.

Yo por mi parte me identifico completamente con el planteamiento de Oscar Del Santo en el post que publicaba en su blog, titulado “Todo en dos horas’ o cómo desprestigiar a los profesionales de Internet” y me defino, primero, como un profundo defensor de la libertad de mercado: cada quién hace con su conocimiento lo que quiere y lo vende al precio que le da la gana, y luego me defino también como un acérrimo defensor del valor del conocimiento y la experiencia profesional.

Y si cada quién tiene el derecho de hacer lo que quiera con sus conocimientos, también es cierto que tiene que asumir las consecuencias de sus actos, bien sea que estos le afecten solamente a él o dañen a otras personas que, como él, se dediquen a la misma actividad profesional, generándole una reputación negativa.

¿A qué me refiero?

Es la hora de asumir proyectos que sean “Económicamente viables”

 

Es una frase con la que he estado familiarizado gran parte de mi carrera profesional pero que tomó un valor muy agradable para mí al escucharlo venir de una queridísima compañera, Patricia Sánchez Pardo, mientras compartíamos unas cervecitas y unas tapas con Pilar Pérez Baz y su esposo, en Santiago de Compostela.

Escuchar que una profesional extraordinariamente preparada como Patricia, que es verdaderamente un especialista en estos temas de marketing digital, no esté dispuesta a involucrarse en proyectos que “no sean económicamente viables”, a su edad, y en tiempos en los que lo que vemos con más frecuencia en el mercado son las ofertas del “Todo en dos horas” como lo indica Oscar en su artículo, o “Todo por 50 €”, me lleno de esperanza.

Es necesario reivindicar el valor del trabajo.

Y me llena de esperanza porque veo que este deseo de reivindicar el valor del trabajo, de la preparación profesional, del tiempo dedicado a un proyecto, del valor agregado a cada cliente luego de que les ofreces tus conocimientos como consultor en el área de tu especialidad, se hace cada vez más presente no solamente en conversaciones casuales como las que teníamos nosotros, sino también en blogs especializados como el de Oscar.

¿Qué son “proyectos económicamente viables”?

 

Es un proyecto que se considera, primero económicamente posible, que lo puedes aceptar y poner en marcha, y luego rentable en definitiva: la inversión de tiempo que vas a hacer te producirá una cantidad de dinero que está de acuerdo a lo que tu esperas recibir a cambio de tu valía profesional o, en el caso de una empresa de servicios, a la valía profesional del equipo que la compone.

¿Suena muy complicado? Pues es de lo más sencillo del mundo.

Como todos los productos que existen en el mercado, tú tienes un precio para tu trabajo profesional

Como todos los productos que existen en el mercado, tú tienes un precio para tu trabajo profesional, que generalmente se traduce en una tarifa por hora, o una tarifa por proyecto. Si lo que vas a cobrar, o el sueldo que te ofrecen, está por debajo de eso, pues el proyecto (o trabajo en cuestión) no es “económicamente viable” para ti.

Todas las cosas, todos los productos, incluso los servicios, tienen un precio por debajo del cual no se pueden vender. Haz la prueba. Ve a un concesionario de coches y diles que quieres ofrecerles 5,000 € por el modelo que tienen en exhibición, cuya etiqueta marca 15,000 €.

Te van a decir que no. A lo mejor y llegas a negociar alguna rebaja o algún descuento, pero no vas a lograr que acepten el precio que ofreces porque seguramente esté por debajo del precio mínimo que ellos pueden aceptar.

Pues en la vida profesional, ocurre lo mismo.

Lamentablemente, siempre habrá alguien que lo haga por menos que tu.

 

Y también los habrá que cobren más caro que tu. De la misma manera, que siempre en una entrevista de trabajo te van a decir “Es que detrás de ti, hay cincuenta como tu o mejor preparados que tú que están dispuestos a trabajar por ese sueldo”

Tu me ofreces lo que te da la gana, yo lo acepto porque lo necesito.

Y es el juego que estamos viendo hoy en día en la calle: ofertas de trabajo ridículas, clientes que quieren que les hagas los trabajos por menos de lo que pagarían porque le lustraran los zapatos. Y lamentablemente son esos, los que están dispuestos a regalar su trabajo o a trabajar por un sueldo mísero, los que le hacen daño a la industria y a la economía en general, y a sí mismos.

Entiendo, de veras que si, que hay miles de razones, muchísimas, para rebajar los precios y tratar de conseguir con ello más clientes, sobre todo en los tiempos en que vivimos, así como que también hay un sin número de razones para aceptar trabajos con sueldos por debajo de lo que, en una situación normal, podría incluso considerarse como una “falta de respeto” profesional.

Sin embargo recuerda que no solamente le haces daño a la industria en la que trabajas, sino que ayudas a que los clientes (o empleadores) se acostumbren a buscar siempre la mano de obra más barata sin tomar en cuenta la valía profesional de cada uno, y además, tus proyectos (o empleos) difícilmente terminarán siendo proyectos “económicamente viables”, es decir, nunca serán rentables, ni te permitirán crecer como empresa.

¿Y qué me dices del trabajo por el que te pagan un sueldo que apenas te alcanza para cubrir el recibo de la luz y el alquiler del piso?¿Te ayudará a construir un futuro mejor para ti y para tú familia?¿Ayudará a que la economía se reactive aumentando el poder de compra de las personas de a pie?

Por eso, desde este mi pequeño espacio para compartir y conversar, me uno a la voz que recomienda “involúcrate siempre en proyectos que sean económicamente viables” y deja que los demás se peleen por las sobras, que si te encuentras con un cliente que no valora lo que le ofreces, entonces ese no es un cliente para ti.

 

Te recomiendo leer el artículo de Oscar Del Santo:
‘Todo en dos horas’ o cómo desprestigiar a los profesionales de Internet

 

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