Querido amigo mío: Así, no se construyen relaciones.

Así, no se construyen relaciones. - Joel Pinto RomeroHoy en día están de moda las cartas de amor (y desamor) en las redes sociales, y está va a ser una de ellas.

Como siempre, soy del pensar que de todo lo malo que nos ocurre, siempre tenemos la oportunidad de sacar una lección de vida, un aprendizaje que nos ayude a hacer las cosas mejor, y de eso se trata este post: Voy a sacar una lección de algo que me ocurrió, y la voy a compartir contigo.

Es una experiencia que me tocó vivir recientemente con un compañero al cual consideraba cercano, pero que definitivamente me demostró que tal cercanía solo era producto de un interés puntual de su parte, y no de una relación genuina que estaba creciendo entre nosotros.

Aquí va mi carta de “amor”, y luego repasamos las lecciones que podemos aprender de esta situación, con la ilusión de que ayude a muchos a hacer las cosas mejor, o por lo menos que ayude a uno sólo.

Querido amigo,

 

Recuerdo con mucha nostalgia los días en que tenías tu tienda electrónica y me escribías con regularidad para preguntarme cosas, para aclarar tus dudas, para recibir mis consejos, para ayudarte a ver con claridad el camino que debías seguir para lograr mejores ventas.

 

Recuerdo como cada día, con absoluta regularidad, chateábamos por algunos minutos (incluso los fines de semana) y me contabas las buenas nuevas, que algunas veces no eran tan buenas. Me comentabas cómo te había fallado un proveedor, o acerca de cómo aquél cliente te había devuelto el pedido, y tantas otras cosas.

 

Recuerdo también como comenzamos a construir una relación un poco más personal, ya no conversando tanto acerca de los negocios y nuestros proyectos, sino de la vida misma, de los ejercicios, de la necesidad de mantenernos en forma, de la familia, de los hijos que aún no tienes pero que esperas tener algún día… de tantas cosas.

 

Recuerdo como, el día que me comunicaste tu decisión de cerrar la tienda, te dije que no te rindieras, que todavía tenías muchas cosas que podías experimentar y poner en marcha, que le estabas dando muy poco tiempo de vida a tu proyecto. En fin, traté en vano de mantener un poco viva la ilusión que te había visto al principio por tu proyecto, pero que ya en ti había muerto.

 

En fin, los negocios, como la vida misma, son un continuo abrir y cerrar de puertas, de oportunidades. Y eso lo entiendo completamente, porque mi propia vida ha sido eso: un continuo ir y venir de cosas.

 

Sin embargo, ahora que estás en tu nuevo proyecto, resiento mucho que nuestra relación se haya convertido en una autopista de una sola vía, a través de la cuál sólo me escribes cuando quieres que lea las cosas que tú escribes, sin tomarte siquiera la molestia de pasearte por este blog, del cuál recibiste tantos consejos en su momento.

 

Ahora los mensajes que recibo de ti, son solamente propuestas anónimas que le enviarás a todo el mundo, sin interacción, sin un toque personal, sin una muestra de aquel afecto que supuestamente nos unía y había comenzado a fraguar nuestra amistad.

 

Quiero que sepas que desde este pequeño rincón del ciberespacio, siempre desearé lo mejor para todas tus cosas, para todas tus ideas y todos tus proyectos. Siempre.

 

Porque ser positivo y desear cosas buenas, es algo que me define y es parte de mi vida. Ese soy yo, y es mi forma de ser.

 

Sin embargo quiero que sepas que, así, de la forma en que lo estás haciendo, no se construyen relaciones duraderas. Muy al contrario.

 

Con mucho aprecio, de tu amigo.

Y luego de las lagrimitas, ¿qué lecciones podemos sacar para nuestras vidas y negocios?

 

  • Primero que nada, y por encima de todo, somos personas antes que negocios. Los negocios se fundamentan sobre las bases de los valores que nos definen como personas, y no es de otra manera.
  • Nunca finjas tener un interés personal en alguien que no te importa, sea un colaborador, un empleado y (menos que menos) un cliente. En algún momento, se puede notar.
  • Las relaciones siempre deben ser en dos vías, de mutuo enriquecimiento y crecimiento.
  • Mantente siempre en contacto con las personas que te han ayudado en tu camino. Nunca vas a saber si puedes necesitarlos de nuevo y, entonces, ya no estarán allí para ti.
  • Nunca conviertas una relación personal en una oportunidad para ti de vender las cosas que haces o los proyectos que tienes. Y si lo haces, utiliza el sentido común.

Y lo demás lo dejo para que sea sencillamente una reflexión tuya, personal e íntima. Es un tema al cual vale la pena darle un par de vueltas, sino más.

Las redes sociales surgieron para unir a las personas, para mantenerlas cerca, para conectarlas. Esta es su razón de ser.

Ya luego llegaron las empresas a convertir esto en un mercado libre, dónde cuesta un montón escuchar y entender lo que los demás están tratando de decirte.

No cometas el error de destruir las relaciones que creas simplemente por el hecho de pensar que ya no te son de utilidad.

Podría sorprenderte lo que la vida te tiene preparado.



Crédito fotografía: dvs71 / 123RF Stock Photo

 

Te recomiendo leer:
“Querido Facebook, tenemos que hablar”
Redes sociales: Cómo destruir una relación en menos de 24 horas.
Facebook: Una ciudad llena de vendedores ambulantes.

¿Que por qué la fiesta debe ser en tu casa? Para muestra un botón

¿Que por qué la fiesta debe ser en tu casa? - Joel Pinto RomeroSabes que siempre que hablo de estos temas, me gusta mostrarte las razones que están detrás de mi planteamiento y de la recomendación que te hago.

La semana pasada conversábamos acerca del tema de que todos los esfuerzos que haces en el mundo digital deben tener como objetivo llevar a tus clientes y prospectos hacia la página web de tu empresa, o hacia algún espacio de tu pertenencia, que esté bajo tu control.

Por supuesto que es interesante y positivo aprovechar las distintas plataformas que existen para desarrollar comunidades dinámicas y comprometidas. ¡Claro que sí!

Sin embargo, siempre debes tener en cuenta que el dueño de la plataforma no eres tú y que, siendo las cosas de esta manera, siempre vas a depender de las decisiones que tomen los dueños reales.

En algunos casos, esas decisiones serán a tu favor. En otros casos, no tanto.

Esta semana quiero conversar contigo acerca de un mensaje que recibí hace ya un tiempo de los dueños de una de las plataformas que utilizo personal y profesionalmente: Facebook.

 

¿Que por qué la fiesta necesariamente tiene que ser en tu casa?

 

Había hasta hace nada una aplicación que estaba entre mis favoritas: Facebook Messenger. La tenía instalada en mi portátil y me permitía mantener interesantes conversaciones con mis contactos, sin tener que entrar en Facebook directamente.

Me resultaba una aplicación bastante cómoda y solía utilizarla con mucha frecuencia. Seguramente tú hacías lo mismo.

Sin embargo, y a pesar de mi comodidad y el gusto que sentía al utilizar esta herramienta, el “dueño de la casa”, Facebook, no lo vio desde el mismo punto de vista: Definitivamente eso de que yo pudiera interactuar con mis contactos y mantener interesantes conversaciones “fuera” de mi página de Facebook a ellos no les parece interesante, porque la fiesta, en ese caso, es en mi casa, en la “privacidad” de mi portátil, y no en la casa de Facebook. Y eso no lo quieren ellos.

Entonces ellos decidieron sencillamente eliminar la herramienta. Sin preguntas, sin consultas, sin contemplaciones. Este fue el mensaje que recibí con el aviso.

Como puedes ver, más claro no canta un gallo.

El mensaje lo dice todo: “Oye, que no nos gusta que tengas la oportunidad de estar compartiendo con tu gente desde tu portátil sin meterte en Facebook, por lo que esta herramienta no va más”.

Y no solamente eso, sino que además me dicen: “Si quieres seguir manteniendo esas conversaciones tan interesantes, pues tendrás que hacerlo directamente desde Facebook, y no desde afuera.”

 

Cuando veas las barbas de tu vecino arder…

 

Es por ello que te recomendaba en el artículo pasado que utilizaras las plataformas como Facebook para lo que están: desarrollar relaciones con la audiencia de tu interés, sean clientes, prospectos, colegas, amigos, familiares, o cualquier otro grupo al que hayas decidido dirigirte.

Pero necesariamente, si estamos hablando de tu negocio, debes invitar a los miembros de tu audiencia a continuar la fiesta contigo, a seguir interactuando contigo en un espacio dónde tu mismo puedas poner las normas y, sobre todo, evitar las sorpresas que pueden ocurrir cuando es otro el que toma las decisiones, como en este caso, Facebook decidió que no iba a permitir más que siguiéramos utilizando su aplicación Messenger en nuestros ordenadores.

Permitir que tu presencia digital dependa de lo que otros decidan, tienen su riesgo. Y es uno que no debes correr.

Creo que lo que más me llama la atención de todo este tema, es la imposición. Es decir, no tener ni siquiera la opción de decir si yo quería o no seguir utilizando la herramienta.

Y ese es el problema cuando la fiesta la haces en la casa de otro: Si el dueño decide que a las dos de la madrugada apaga las luces, pues las luces se apagan a esa hora y ya está. Y esta es tan sólo una de todas las decisiones que puede tomar.

En cambio, si la fiesta es en tu casa puedes mantener una política de “puertas abiertas” para todos los miembros de tu comunidad, y esa es una oportunidad invalorable que debes aprovechar.

OJO: Se me olvidaba decirte que aún está disponible Facebook Messenger para dispositivos móviles. ¿Qué te parece? Supongo que Facebook no quiere perderse esa oportunidad de que te conectes cuando estés en la calle, ¿no?

Pero desde un equipo de sobremesa o portátil, nada de nada. O te metes en Facebook o te olvidas de mantener esas ricas tertulias que se prendían en Messenger.

 

Crédito fotografía: iqoncept / 123RF Stock Photo

 

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Si Facebook fuera de pago, ¿lo seguiríamos utilizando igual?

¿Sabes por qué estás haciendo lo que estás haciendo en redes sociales?

¿Sabes por qué estás haciendo lo que estás haciendo en redes sociales? - Joel Pinto RomeroTres artículos me han servido de inspiración para escribir este post: Mis compañeras Reyes Ramón, y su post “¿Tienes engagement?” en el blog de desmárcateya, Maine Beristain y su entrega “Historias de marca para no olvidar”, y un artículo de Pam Moore en Social Media Today, realmente brutal, titulado “Why: The most important question in social business” que se traduce “¿Por qué? La pregunta más importante en el negocio social”.

Como siempre, todos los vínculos te los voy a dejar al final para que puedas profundizar más en el contenido que quiero compartir contigo hoy.

Hace ya un tiempo, escribía yo en este blog un artículo titulado “¿Quién sigue a quién en redes sociales?” en el cuál hacía referencia a la vertiginosa competencia que existe hoy en día por captar la atención de nuestras respectivas audiencias en el entorno social y a la forma en que las conversaciones se estaban centrando en los productos, las empresas, y no en las personas.

Cientos de miles de empresas se han embarcado en el desarrollo de estrategias promocionales y de contenido para atraer la atención de sus seguidores y fans, para comprometerlos con la marca, para establecer con ellos una relación dinámica y de mutuo beneficio, y que finalmente dicha relación vaya realmente en el beneficio de ambos: la audiencia tiene necesidades que resolver, las empresas tienen productos que vender.

 

¿Quién está dominando la conversación entre tu empresa y su audiencia en redes sociales?

 

Sin embargo, lo más normal y frecuente es ver en el entorno social mensajes que irrumpen en nuestras bandejas de entrada pidiéndonos que gustemos una página en Facebook sin darnos una razón específica, o que sigamos una cuenta de Twitter para tener acceso a más cosas que, supuestamente, van a ser interesantes para nosotros, y cosas por el estilo. Es decir, mensajes que, sin quererlo o no, sencillamente nos quieren vender algo.

Todos parecen tener la solución a los problemas de nuestros negocios y empresas, todos tienen supuestamente algo que contar, todos tienen el mejor precio, las mejores condiciones, las cosas más novedosas. Según decía Síndrome, la antítesis de Mister Increíble en la película de Pixar: “Si todos son súper, entonces ya nadie lo es”

Y es porque, en un entorno dónde todos ofrecen lo mismo ¿quién es realmente especial?

Si revisas el contenido que compartes con tu audiencia a través de tus cuentas en redes sociales, y logras darte cuenta de que estás continuamente hablando de tus productos y de lo bueno que son, o de las cosas nuevas que estás trayendo a tu tienda, o invitando a la gente a que te siga, sin darles una razón de peso, sin aportar valor a sus vidas, sin ayudarle a resolver sus necesidades, es entonces el momento de hacerse la pregunta.

 

¿Por qué estás haciendo lo que haces en redes sociales?

 

No debes olvidarte de que los medios sociales se basan en las personas, en sus conversaciones, en las relaciones que se establecen entre ellos y en la búsqueda de soluciones a problemas específicos.

¿Qué opinas tú de las personas que inundan tu timeline con mensajes promocionales?, ¿Qué piensas de aquellos que predican calidad sobre cantidad, y publican repetidamente los mismos contenidos todos los días?, ¿Qué opinas de aquellos que te ruegan que “gustes” una página en Facebook pero que ya más nunca se ocupan de ti?

Seguramente te desagradan tanto como a mí, pero, ¿no estás haciendo tú lo mismo?

¿Qué razón le estás dando a tus seguidores y fanáticos para que compartan el contenido que reciben de ti en las redes sociales?¿Te estás conectando con su mundo y con sus necesidades, o solo quieres que compartan lo que publicas para tener más visibilidad para tu empresa?

Las redes sociales no deben convertirse en un canal más para llenar de “ruido” la vida de tus “seguidores”, y cada vez que escribo la palabra “seguidores”, me hago la pregunta “¿realmente quién debería seguir a quién en redes sociales?”. 

 

La búsqueda de un espacio común e íntimo con tu audiencia.

 

Muy por el contrario, las redes sociales deberían servirte para crear con tus clientes un espacio íntimo, un área común donde sus intereses, sus preguntas, sus inquietudes y necesidades coincidan con la propuesta de valor que tu empresa desarrolla.

Para más claridad, me explico: ¿Qué área íntima crees tú que puede desarrollar una marca de zapatillas para correr con su audiencia?, ¿en que punto coinciden los intereses de uno con la propuesta del otro?

Tal vez si piensas que la persona que compra unas zapatillas para correr, podría estar interesada, por ejemplo, en conocer acerca de distintas formas de mejorar su rendimiento en la carrera, o como evitar lesiones en las rodillas, o cuáles son los mejores suplementos alimenticios que puede tomar mientras se preparar para una competencia, o quizás le resulte de un extraordinario valor enterarse que, si disminuye la duración de sus entrenamientos 30 minutos, pero aumenta la frecuencia con que entrena durante una semana, aumentará su rendimiento general un 25%.

¿Te ayudé a darte cuenta de lo que significa crear un lugar común, un espacio íntimo con tu audiencia?

Es en este espacio único donde encontrarás temas lo suficientemente interesantes como para darle a tus seguidores razones suficientes para conectarse con tu empresa y compartir el contenido que publica.

Es en ese espacio donde comenzarás a resolver realmente sus problemas, donde estarás posicionando tu marca como referente en su sector, donde estarás logrando que se enamoren de ella y de su propuesta, que la sigan, que la quieran y que la recuerden para siempre.

Recuerda que si estás ayudando a tus clientes, a tu audiencia a lograr sus objetivos, al mismo tiempo estarás logrando los de tu empresa también. No te conformes con lograr el “Me gusta” para tu página de Facebook, o lograr más seguidores en Twitter. Eso es importante, pero no lo es todo.

Preocúpate realmente por conectarte con ellos, inspirarlos, ayudarlos a resolver problemas reales. Influye en lo que piensan y busca genuinamente ganarte su corazón.

El pulso de los medios sociales somos las personas. Somos tú y yo.

¿Estás alimentando los latidos del corazón de tu audiencia o sencillamente estás absorbiéndolo todo para ti mismo, sin dar nada a cambio?

 

Me han servido de inspiración para este artículo:
¿Tienes “Engagement”? por Reyes Ramón
“Historias de marca para no olvidar” por Maine Beristain
Why: The Most Important Question in Social Business por Pam Moore

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