Mis Dos Palabras Favoritas Como Consultor Profesional: Según y Depende

Mis Dos Palabras Favoritas Como Consultor Profesional: Según y Depende

Hicieron notar su presencia en mi vocabulario luego de múltiples conversaciones con mis hijos en las que mi respuesta era, invariablemente, “según y depende”, juntas, sin complementos, sin otras palabras para profundizar, pero con un claro mensaje de apertura a una explicación más completa.

“Según” es la preposición de toda vida la vida, aquella que aprendimos de memoria en nuestra niñez: “a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, que, para, por, si, según, sobre, mientras” y se define como “la parte invariable de la oración que une palabras denotando la relación que tienen entre sí”.

Y “depende” significa “estar condicionada una cosa por otra, estar conexa con otra o seguirse a ella. Estar una persona bajo el dominio o autoridad de otra, necesitar del auxilio o protección de esta”.

Y es que hay cosas que mis hijos me preguntan que no tienen una respuesta absoluta ni única, sino una respuesta que está en profunda relación con otras circunstancias, con otras situaciones y condiciones.

Igual ocurre con la gestión de un negocio, de una empresa, bien sea que estemos hablando de planificación, de presupuestos, de gastos, de cualquier cosa: Todo es un gran “según y depende”.

 

No existe una solución única que le sirva a todo el mundo

 

Porque aunque puedas pensar que una aspirina puede aliviar tu dolor de cabeza, pues esto dependerá de que tu dolor de cabeza haya sido causado simplemente por el hecho de tener hambre, o si bien ha sido causado por un tumor que tienes alojado en la cabeza y que está presionando las paredes de tu cerebro. ¿Ves la diferencia?

Y aunque el ejemplo te suene un poco duro, creo que es necesario entender que las soluciones genéricas pueden darle un alivio temporal a la situación de tu negocio pero, si realmente quieres que los resultados sean los mejores, debes partir de un diagnóstico correcto y esta será la primera aparición de un según en tu vida como emprendedor:

Cualquier plan que vayas a poner en marcha, deberá ser diseñado según la situación particular de tu negocio.

No puede ser de otra manera. Por supuesto que puedes utilizar como inspiración las recomendaciones que hacen los profesionales de las distintas industrias y los que nos centramos en áreas específicas. Por supuesto que sí. Pero esto no significa que debas seguir a pie juntillas dichas recomendaciones sin adaptarlas primeramente a tu situación particular.

¿Por qué?

Cuando me hacen alguna consulta, antecedida por algo como “estoy utilizando el plan de negocio que recomienda XXXX”, o “mi estrategia es la que ha utilizado XXXX de forma exitosa durante mucho tiempo” o cosas por el mismo estilo, estas dos palabras, “según y depende” surgen de forma casi automática.

Porque, como sabrás, no hay dos empresas en el mundo que tengan situaciones y condiciones perfectamente iguales, por lo que cualquier cosa que ellas puedan hacer dependerá, primeramente de:

  • El dinero que tengan disponible para dedicarlo a la ejecución de dicho plan.
  • El capital humano que estará a cargo de ponerlo todo en marcha.
  • Que el plan o las acciones que se desea ejecutar se adecuen a las condiciones existentes en el mercado.

Y como ves, podríamos continuar con una lista mucho más larga de factores que pueden influir en las decisiones que tú, como empresario, puedes tomar por lo que, lo primero que debes tener claro es esta relación de dependencia que existe entre todos ellos.

 

En la planificación de tu negocio, no hay respuestas absolutas ni escritas en piedra.

 

Y esta relación de dependencia necesariamente debe llevarte a la aparición de los “según” en la gestión de tu negocio, porque todas las decisiones que vayas a tomar desde el principio, estarán ligadas por un “según” a algo en particular.

Comenzando por la decisión de la estrategia que implementarás, que deberá ser diseñada según la situación específica y real de tu negocio, y pasando por el seguimiento que harás de las acciones puestas en marcha, que deberás evaluarlas según te vayan acercando, o no, al logro de tus objetivos.

Todo será un continuo ir y venir de cosas, un flujo constante de un lado hacia otro, un cambio permanente.

Lo que quiero hacerte ver con todo este entrelazado de elementos que se relacionan unos con otros, de factores que condicionan el funcionamiento de unas cosas y de otras, es que en la planificación y gestión de tu negocio no hay nada que pueda estar escrito sobre piedra, ni ningún elemento que pueda permanecer fijo en el tiempo.

“Sólo sé que no sé nada” nos permite mantener una actitud abierta al cambio y el aprendizaje, entendiendo que todo es relativo en tu negocio.

Por el contrario, creo firmemente que lo más acertado es mantener una actitud bien abierta hacia el cambio y la flexibilidad. Como decía Albert Einstein: “Todo es relativo”, especialmente en lo que se refiere a tu empresa y su desarrollo.

Si aceptas que “todo es relativo”, le abres paso entonces a la posibilidad cierta de que toda situación puede cambiar en cualquier momento, por lo que lo más sensato de tu parte es mantener tus ojos y oídos bien abiertos para darte cuenta de cuando es el momento de revisarlo todo y de ajustarlo según las nuevas condiciones existentes.

 

¿Por qué son efectivos los planes diseñados a la medida de cada cliente?

 

Es por eso que siempre me ha encantado el concepto del “diseño a la medida”, con el que he estado en contacto desde hace bastante tiempo.

Cuando estaba en mis 18 años y trabajaba como instructor de pesas en un gimnasio, lo primero que hacíamos era conversar con cada uno de los alumnos para conocer cuáles eran sus objetivos de desarrollo físico. Luego pasábamos a realizar una prueba de esfuerzo en la que determinábamos cuáles eran los pesos máximos que podían manejar en cada una de las máquinas que teníamos instaladas.

Con estas dos piezas de información, elaborábamos entonces una rutina de entrenamiento que estaba orientada hacia el desarrollo de las áreas específicas en las que cada alumno quería poner más énfasis.

Los planes diseñados a medida de cada cliente, garantizan una mayor efectividad y el logro de mejores resultados.

De esta manera, las rutinas eran mucho más efectivas y los resultados se alcanzaban con más facilidad. De allí el gran valor que tienen los planes diseñados a la medida de cada cliente: Al no existir dos clientes iguales, no existen dos planes iguales. Pueden ser muy parecidos, pero nunca iguales.

Es por ello que me parece siempre positivo el que quieras utilizar los planes que recomiendan los especialistas de tu preferencia, por supuesto que sí.

Pero primero debes adaptarlos según la situación particular de tu negocio, manteniendo siempre una mentalidad flexible y abierta para poder evaluar los resultados según vayas alcanzado las metas propuestas.

Como puedes ver, según y depende son mis palabras favoritas como profesional, y dos que me escucharás decir con mucha frecuencia.

 

Crédito fotografía: Belphnaque / Ver portafolio

 

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La Decisión de Negocios Más Difícil: Cuando Detenerte y Cambiar De Rumbo

Cuando Detenerte y Cambiar De Rumbo - Joel Pinto RomeroHace unos días asistí con mi querida compañera Reyes Ramón a un importante evento de marketing digital en Alicante, el iDay, y como siempre, una de las ponencias me llamó profundamente la atención y me sirvió de inspiración para el tema que quiero tratar contigo hoy.

En este caso, Pep Rubio se refería en su exposición al hecho de que reconocer el momento en el que tienes que detenerte para cambiar de rumbo y “ganar, perdiendo” es un elemento muy importante que hay que tomar en cuenta dentro de todo negocio.

Y coincido con él 100% porque pareciera que, en el mundo que vivimos, hablar de “detenerte y cambiar de rumbo” está profundamente asociado con el hecho de fracasar, de perder, y yo veo las cosas de una manera diferente.

Hace tiempo, en un artículo que publiqué en este blog, escribía que “no es lo mismo concentrar el 100% de tus energías y tiempo en el logro de tus objetivos, que seguir haciéndolo después que ha dejado de tener sentido” y es algo que recomiendo a todas las personas con las que tengo la oportunidad de hablar de planificación de negocios y para aquéllas a las que les sirvo de asesor.

 

Conociendo nuestras opciones a la hora de tomar decisiones.

 

Me gusta aplicar en mi vida, cosas interesantes que he aprendido de otros entornos y que funcionan muy bien. Cuando estaba sacando mi licencia de piloto, una de las áreas en las que ponían más énfasis los instructores, era la práctica de los procedimientos de emergencia.

Recuerdo que una de las maniobras que hacíamos con regularidad era el aterrizaje de emergencia y cuya práctica no comenzaba cuando el instructor simulaba el fallo del motor. Comenzaba bastante antes.

El primer paso consistía siempre en conocer cual era el aeropuerto más cercano o tener visualizado el sitio en el cual iba a aterrizar en el caso de que me fallara un motor. De esta manera, cuando el instructor me decía “has perdido el motor, ¿qué vas a hacer ahora?”, ya yo tenía en mente un par de lugares a los cuales me podría dirigir para aterrizar el avión.

¿De qué servía esta práctica? Pues creo que es muy sencillo: Conociendo de antemano las opciones que tenía para aterrizar el avión, me permitía concentrar toda mi atención en el procedimiento de emergencia en el momento que un fallo real ocurriera durante un vuelo.

Recuerda que, en mi caso, todo esto lo hacía durante mi entrenamiento, y nunca, gracias a Dios, tuve una emergencia durante un vuelo real y si la hubiera tenido, habría estado ya suficientemente preparado de antemano.

 

Un cambio de rumbo es siempre la decisión más inteligente.

 

Piensa por ejemplo en una situación real: Durante un vuelo, uno de los tripulantes del avión se da cuenta de que algo anda mal. Analizando la información que le dan los instrumentos (¿te suena a análisis de KPI?) se da cuenta de que un motor está perdiendo bastante presión y seguramente va a fallar en cualquier momento.

¿Qué debe hacer la tripulación del avión?

  1. ¿Dirigirse hacia el aeropuerto más cercano, hacer un aterrizaje de emergencia y permitir que el avión sea revisado y reparado si es posible? o…
  2. ¿Continuar obstinadamente el vuelo y seguir hacia su aeropuerto de destino, a pesar de estar poniendo en riesgo la vida de todas las personas que van a bordo?

La respuesta es obvia, o por lo menos debería serlo. Vayámonos ahora a un entorno de negocios, tu empresa: Tienes un cliente que ha representado el 80% de tu facturación mensual durante los últimos dos años y, repentinamente, te dice que está cerrando sus puertas y que no te va a comprar más.

¿Qué haces? ¿Tratas de seguir adelante a pesar de haber perdido un 80% de tu facturación o te sientas seriamente a plantearte un cambio de rumbo?

A propósito: Nunca te cruces de brazos cuando tu empresa dependa de un sólo cliente. Justamente lo contrario, es una situación que debes evitar siempre que te sea posible 😀

 

¿Quieres conocer algunas empresas que tuvieron que cambiar de rumbo en algún momento?

 

Cuando nos referimos a las grandes empresas de nuestro mundo digital, solemos verlas como aquéllos monstruos exitosos que le dan envidia a todo el mundo, pero no nos detenemos a pensar que, así como tú y como yo, esas empresas también tuvieron un comienzo.

Muchas de ellas incluso han tenido que tomar cambios de rumbo importantes en situaciones de emergencia.

Leía en un artículo titulado “¿Por qué no pensé en eso? 10 cambios de rumbo no previsto que fueron un éxito”, publicado por Javier Megías (a quién te recomiendo leer), acerca de importantes empresas de hoy en día que, en su momento, tuvieron que sentarse en la mesa, y con la mente clara y fresca, tomar la decisión de cambiar de rumbo.

En algunos casos, los cambios han sido suaves y en otros profundamente radicales. ¿Sabías que YouTube comenzó siendo un sitio para buscar citas en línea?

En todo caso, la idea que te quiero transmitir, si no lo he hecho ya un par de veces, es que dentro de todo plan de negocio, en todo emprendimiento, debes tener la suficiente flexibilidad como para cambiar de rumbo.

Recuerda que no es lo mismo ser una persona perseverante que ser simplemente obstinado. ¿Cuál es la diferencia? El obstinado sigue hacia adelante, aún cuando lo que está haciendo ha dejado de tener sentido.

 

 

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