“Me Hago Responsable de mi Tiempo y de mis Resultados”

“Me Hago Responsable de mi Tiempo y de mis Resultados”

Una de las creencias que están más asociadas con el trabajo de los profesionales independientes y emprendedores, es el de la libertad que disfrutan por ser “amos y señores” de su tiempo.

Es decir, pareciera ser que uno de los atractivos principales del trabajo por cuenta propia (o el de montar un negocio propio) es el de disfrutar de plena libertad para decidir qué hacemos, cuando lo hacemos y por cuánto tiempo, sin tener que rendirle cuentas a nadie, sin tener un jefe (o un supervisor inmediato) con el que tengamos que “marcar tarjeta”, ni nada por el estilo.

Y aunque ciertamente poder administrar nuestro tiempo a discreción es un beneficio espectacularmente importante del trabajo como profesional independiente, sobre todo para resolver problemas imprevistos importantes o situaciones familiares de emergencia, creo que más allá de la libertad de la cual podemos llegar a disfrutar como profesionales independientes, tenemos que tomar en cuenta que hay una pregunta a la cuál debemos darle respuesta siempre, a partir del momento en que decidimos lanzarnos en solitario.

Ahora que no tenemos un jefe inmediato, ¿quién se hace responsable de los resultados de nuestra gestión?

 

La respuesta, por tonta, debería ser igualmente obvia: el responsable de tus resultados como emprendedor, o profesional independiente, eres tú mismo.
Si, es cierto que no tienes un jefe esperándote en la oficina para ponerte mala cara por llegar media hora tarde, o por tomarte tiempo de más para el cafecito de la mañana, así como tampoco habrá nadie que te reclame el cumplimiento de una cuota de ventas.
Eso es completamente cierto. Pero entonces, si no hay alguien que esté allí para exigirte resultados, ¿quién lo hará entonces?

Ser profesional independiente significa hacerte tú mismo completamente responsable por los resultados económicos de tu trabajo

Porque de alguna manera tienes que asegurarte que a fin de cada mes, de cada trimestre, de cada año, tu proyecto se esté moviendo hacia adelante, ¿no?
Y es una de las trampas más sutiles en las que puedes caer como emprendedor si no te detienes a analizar los roles que asumes cuando trabajas por tu cuenta: confundir la libertad que disfrutas con el no tener que responder a nadie por tus propios resultados.
Quizás cuando trabajas para un tercero es mucho más fácil porque, a menos que seas vendedor o trabajes en el área de ventas, el responsable por la producción de dinero será otro y tú tendrás que limitarte sencillamente a cumplir un horario y tendrás otro tipo de metas, seguramente no económicas.
Pero, cuando trabajas para otro, cada quince días, o cada final de mes, si las cosas funcionan bien, tu nómina será depositada directamente en el banco, o te esperará un sobre en tu oficina con el chequecito y todos los números en orden, sin problema alguno.
Ahora, cuando vas por cuenta propia la realidad es un poco diferente. Bastante diferente.

Planificación y metas, el mejor punto para empezar a asumir nuestras responsabilidades.

Cuando dicen que un emprendedor o profesional independiente “es su propio jefe”, te lo están diciendo todo con mucha claridad aunque, seguramente no hayas querido asumirlo en su significado más completo.
“Ser tu propio jefe” significa que:
  • Eres tú mismo el que debe asegurarse de cumplir un horario de trabajo de forma regular, o que le estás dedicando a tu trabajo las horas que son realmente necesarias.
  • Eres tú el que tiene que dar el ejemplo a tus otros colaboradores y empleados acerca del cómo se deben hacer las cosas y no escudarte en aquello de que “haz lo que te digo, pero no lo que yo hago”, simplemente porque eres el jefe.
  • Debes desarrollar la capacidad y el liderazgo necesario como para conducir tu proyecto, o tu negocio, por el camino correcto.
  • Debes desarrollar la capacidad de tomar las decisiones que sean necesarias para que todo ocurra según un plan y según unos objetivos establecidos con anterioridad.
  • Debes también desarrollar la capacidad de analizar de forma objetiva las cosas que haces y los resultados que obtienes, para que puedas corregir lo que haga falta y mejorar lo que esté saliendo bien.

En pocas palabras, “ser tu propio jefe” implica tener un carácter lo suficientemente sólido como para ser estricto contigo mismo en el cumplimiento de metas y en el seguimiento de las normas más elementales de cualquier negocio o proyecto, comenzando por el cumplimiento de un horario de trabajo establecido y el logro de objetivos determinados.

La tarea principal de todo emprendedor es la de convertirse más que en un jefe, en el líder de su propio emprendimiento, capaz de llevar su nave a buen puerto y con resultados felices.

Y justamente para poder establecer con claridad hacia dónde quieres ir y los objetivos que quieres alcanzar, debes comenzar por analizar tu situación actual.
Si te fijas, la foto que escogí para este artículo es de niños, de un “mapa del tesoro”. 
Con ella quise ilustrar, de la forma más sencilla, posible el trabajo que nos toca hacer:
  • Establecer un camino claro y seguirlo.
  • Conocer los obstáculos que se pueden presentar en nuestro camino (piratas que nos querrán robar todo, ballenas gigantes, tiburones hambrientos, islas desiertas con cocodrilos, etc) y tener un plan para sortearlos.
  • Tener un destino conocido: nuestra isla del tesoro, el logro de nuestros objetivos.
Además de todo esto, hay un detalle que es sumamente importante: Debes hacerte responsable de tus resultados y acostumbrarte a rendirle cuentas a alguien, aunque sea a ti mismo.

“Me hago responsable de los resultados mi gestión y del uso de mi tiempo”

Una de las recomendaciones que hacemos los consultores profesionales cuando llegamos a este punto, es la de pedirle a nuestro cliente que establezca un punto externo para reportar resultados, puede ser un compañero de la misma industria, la pareja, un buen amigo o alguna otra persona de confianza.
Porque cuando eres tu propio jefe, es fácil excusarte a ti mismo cuando los resultados son pobres o cuando no estás cumpliendo de manera fiel el plan que te habías establecido al principio. Es fácil ser complacientes con nosotros mismos y hacernos la vista gorda cuando sabemos que no estamos haciendo las cosas de forma correcta.

Ser autocomplaciente es el camino más rápido para engañarte a ti mismo y fracasar en tu proyecto emprendedor.

Pero ya no resulta tan fácil cuando es un tercero, un agente externo, el que tiene la tarea de preguntarnos regularmente: “Hey, ¿y qué tal los resultados de este mes? ¿estamos llegando a números o estamos nuevamente lejos de ellos?”, o cosas más sencillas cómo “¿Cuántas horas le estás dedicando a tu trabajo cada semana?”
¿Entiendes por donde van los tiros?
La idea es que escojas una fuente externa, una figura de tu confianza con la cual puedas compartir estos temas y hacerlo partícipe de tu necesidad de responder por los resultados de tu trabajo.
Es la forma más sencilla de evitar el auto-engaño y la complacencia.
De otra manera, correrás siempre el riesgo de hacerte la vista gorda cuando las cosas no están saliendo bien y seguir adelante cuando realmente lo que deberías hacer es cambiar de rumbo y dedicarte a otra cosa.
En mi caso, quiero compartir contigo lo que será mi planificación general de este año, y el primer artículo del blog del año que viene, lo utilizaré para revisar si las metas que establecí fueron alcanzadas y cómo ha resultado todo.
De esta manera estaré creando un compromiso personal contigo para hacer una correcta gestión de mi tiempo y de mis resultados, y que el año que viene me puedas decir: “Oye, Joel, ¿y cómo ha salido todo? ¿has logrado todas las cosas que te has propuesto?”
En cuanto al cuidado de mi salud, y tomando en cuenta que voy a someterme a una cirugía de mi hombro izquierdo en el primer trimestre del año, me comprometo a lo siguiente:
  • Hacer un mínimo de 94 salidas en la bicicleta, en casa o fuera.
  • Recorrer un total de 750 kilómetros, como mínimo.
  • Hacer un mínimo de 65 sesiones de aeróbicos de una hora.
  • Bajar de peso hasta poder mantenerlo por debajo de los 100 kilos.
En cuanto a mi negocio como consultor independiente, me comprometo a lo siguiente:
  • Aumentar mi facturación un 30%.
  • Aumentar la venta de libros en un 30%.
  • Consolidar mi plan de inversiones y alcanzar un rendimiento del 30% anual sobre el capital invertido.
  • Escribir un mínimo de un artículo cada mes y un total de 18 artículos en el año, como mínimo.
  • Producir seis nuevos vídeos para mi canal de YouTube.
  • Preparar el material del segundo libro en español.
Como ves, ya tengo un plan general de acción que me permitirá orientar las acciones que realice hacia el logro de estas metas, así como también me mantendrá alejado de aquellas actividades que no sean positivas para mi.
¿Te fijas qué sencillo puede llegar a ser?
He escogido para ti estos artículos de este blog, que se relacionan con el material que he escrito para ti hoy. Espero que te sean de utilidad:

 

Si No Sabes Por Dónde Empezar, Pon Por Escrito Cuánto Quieres Vender.

Si No Sabes Por Dónde Empezar, Pon Por Escrito Cuánto Quieres Vender.

Comienza Con Una Meta de Ventas - Joel Pinto Romero¡Feliz Año Nuevo!

Espero que la hayas pasado fenomenalmente bien con todos tus amigos y seres queridos. Dios permita que este nuevo Año sea para el logro de todos tus proyectos y que haya abundancia de salud, prosperidad, felicidad y muchas cosas buenas.

Podría haber comenzado el Año Nuevo compartiendo contigo una serie de recomendaciones para que las cosas en tu negocio funcionaran de mejor manera. Quizás algunos consejos de productividad, de mejores prácticas, de testimonios, etc.

Sin embargo, durante uno de mis últimos paseos en bici, recordé que mi meta este año con la bicicleta era hacer, como mínimo, 3 salidas a la semana y rodar 120 kilómetros en total, por semana. Y siempre que el cuerpo y la salud lo permitan, esta será mi meta.

Y fue entonces que me di cuenta que, por muchas cosas que te pueda recomendar, la más sencilla de todas es que pongas por escrito cuánto quieres vender en tu negocio este año.

Sí, así de sencillito es: Pón en un papel, la meta de ventas que quieres alcanzar con tu negocio este año.

 

¿Por qué tener una meta de ventas es fundamental para la gestión de tu negocio?

 

De la misma manera que cuando te vas a subir a tu coche debes saber hacia dónde vas, para poder escoger la vía más apropiada para tu ruta y saber más o menos cuánto tiempo te tomará hacer el viaje, el tener una meta de ventas te permitirá, entre otras cosas, lo siguiente:

  • Reforzará el hecho de que tu negocio está en el mercado para vender y crecer, aunque sea poco a poco. No se trata simplemente de que vayas con la corriente y vendas sólo lo que se venda, sino de que hagas los esfuerzos necesarios para alcanzar tu meta de ventas. Allí sí habrá verdadero crecimiento.
  • Te dará un parámetro de referencia para medir el rendimiento de tus acciones comerciales, es decir, de todas aquellas cosas que hagas para vender más. Podrás ir viendo, mes a mes, incluso día por día, como van las cosas y dónde debes corregir.
  • Creará un compromiso de tu parte, tanto contigo mismo como con el resto de tu equipo, de hacer todo lo que sea necesario para alcanzarla, y eso es motivante.
  • Te ayudará a tomar otras decisiones relacionadas con el tema de ventas y el crecimiento de tu negocio, tales como contratar un nuevo vendedor, hacer más publicidad, redes sociales, etc.

Como ya lo sabes, todos los negocios necesitan una dirección, un mapa, un plan, pero si el caso es que esos conceptos de mapa, planificación, dirección se te hacen un poco complicados de manejar, o sencillamente quieres algo más inmediato y que puedas implementar en menos tiempo, entonces ponle una meta de ventas a tu negocio.

Tener una meta de ventas te obligará a poner en marcha las acciones necesarias para alcanzarla

No tener una meta de ventas es como un barco que va a la deriva, o que simplemente se mueve por inercia. Seguramente vas a vender, pero nunca sabrás si pudiste haber vendido más o, en el peor de los casos, nunca sabrás qué cosas son las que te pueden funcionar mejor para vender más.

Te estarás preguntando ahora, ¿cómo definir una meta de ventas para el negocio?

Y antes de que saltes con números y cifras salidas de cualquier sitio, o de tus meras aspiraciones o ilusiones, deja que te comente cómo debe ser una meta de ventas.

 

¿Cómo deben ser las metas de ventas de tu negocio?

 

En inglés se utiliza un acrónimo que viene al pelo para definir el cómo deben ser las metas de ventas: SMART. Pero no porque las metas de ventas deban ser “inteligentes”, como los “smart”-phones, sino más bien porque las metas de ventas deben ser: “Specific”, “Measurable”, “Attainable”, “Relevant” y “Time-Bound”.

¿Qué significa todo esto?

Significa que, cuando crees una meta de ventas para tu negocio, debes asegurarte que sean:

  • Específicas: No vale decir “quiero vender más”. Debes ser más específico. Debe ser algo como: “Quiero vender 500,000 euros”, o “quiero conseguir 10 clientes nuevos”, “quiero vender 1,500 unidades de producto”, ¿ves por dónde vamos?
  • Medibles: Y esta va de la mano de la anterior. Si dices simplemente “quiero vender más”, no podrás saber cuándo llegaste a tu meta, porque no sabrás cuando detenerte. Si vendes un euro más que el año pasado, ya superaste entonces tu meta. ¿Es eso realmente lo que quieres?. Por eso, la meta debe ser específica y medible. Estas dos características siempre van juntas.
  • Alcanzables: O dicho de otra manera, realistas. Una meta de ventas irreal se hace inalcanzable, por lo que genera frustración y descontento. Una meta de ventas realista y alcanzable, es un elemento de motivación, y cuando es alcanzada, es un motivo de celebración.
  • Relevantes: Toda meta de ventas es relevante para el negocio, o por lo menos debería serlo. ¿Quién quiere tener un negocio para vender menos que antes, o seguir vendiendo lo mismo?
  • Y por último, tener un límite de tiempo: Si, todas las metas de ventas deben tener un tiempo límite para cumplirlas. Es decir que, “si quieres vender 1,500 unidades de producto” debes especificar un pelín más aún y decir, en cuanto tiempo quieres hacerlo. No es lo mismo vender esas 1,500 unidades en 5 años, que venderlas en 6 meses. Ambas metas implican acciones y situaciones completamente diferentes.

En resumen, cuando establezcas una meta de ventas para tu negocio, recuerda entonces que estas deben ser específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con un límite de tiempo para alcanzarlas.

Una meta de ventas realista, alcanzable es un elemento de motivación muy fuerte y una oportunidad para celebrar.

Si me preguntaras cuál de todas estas características considero yo que es más importante, te diría que el que tus metas de ventas sean realistas y alcanzables. He visto muchos proyectos fracasar por tener metas de ventas irreales, y por lo tanto, inalcanzables.

Y falta un último paso, porque no solamente por el hecho de que te plantees una meta de ventas, significa que la alcanzarás. ¿Cuál es ese último paso?

 

Haz todo lo necesario y lo que esté a tu alcance para cumplirla.

 

De la misma manera que no pasaría nada si yo simplemente me hubiese planteado como meta hacer 120 kilómetros por semana, pero no me monto en la bicicleta ni por casualidad, tampoco ocurrirá nada si detrás de la meta de ventas que le has puesto a tu negocio, no existe un compromiso de tu parte por hacer todo lo necesario y lo que esté a tu alcance para cumplirla.

Es fácil pensar que tan sólo es responsabilidad del departamento de ventas cumplir con las metas, y en eso estás cometiendo un error.

Y es un error por un razonamiento muy simple, ¿qué estarás haciendo tú, como empresa, para que se logre la meta de ventas?, ¿estarás invirtiendo en publicidad?, ¿estarás participando en alguna feria industrial?

¿Qué soporte le estarás dando a tu equipo de ventas para facilitarle la vida y que la meta de ventas se cumpla, para el beneficio de todos?

Alcanzar una meta de ventas es un tema lo suficientemente relevante para tu negocio, como para que te involucres activa y proactivamente con ella.

Apoya a tu equipo de ventas con todas las acciones que estén a tu alcance y dentro de tus posibilidades, como para que la meta de ventas sea realmente alcanzable, y verás como todo funciona de maravilla.

 

Crédito fotografía: rawpixel en Unsplash

 

Otros artículos relacionados que podrás encontrar en este blog:
¿Cómo motivar a un vendedor para que sea realmente efectivo?
¿Cómo Hacer Un Plan De Ventas Para Tu Empresa?

¿Cómo Puedes Ser Más Efectivo Cuando Realices Llamadas De Ventas?

¿Cómo Puedes Ser Más Efectivo Cuando Realices Llamadas De Ventas? - Joel Pinto RomeroEstamos viviendo una época en la que muchas cosas han cambiado gracias a los avances tecnológicos. Una de esas cosas es el trabajo de ventas, es decir, el trabajo de acercarse a las personas con el deseo de compartir con ellos información referente a tus productos o servicios, y convencerlos de que te compren a ti.

Hace algunos años, ya no recuerdo ni cuantos, la única forma que tenía un vendedor de acercarse a un cliente era presentándose en las oficinas de este directamente, o bien contactándole telefónicamente.

Ya luego fueron aparecieron todas las herramientas que conocemos hoy en día, empezando por el fax, continuando con el correo electrónico y, más recientemente, todas las plataformas digitales que conocemos.

¿Qué diferencia existe entre el antes y el ahora? Que hoy en día no hace falta verle la cara ni escuchar la voz de tu cliente o prospecto para estar en contacto con él. Las plataformas digitales nos lo han permitido y hoy en día puedes contactar con todo el mundo, aún cuando estés tirado en tu casa pasando un catarro de muerte y apenas tengas voz.

Con tan sólo sentarte en tu computador puedes mantener distraídas conversaciones con toda tu red de contactos, sin tener apenas que molestarte por decidir cuál color de camisa te pones, si tu pelo está más largo de lo normal o si simplemente no te encuentras de humor como para hablar con nadie.

Y esto es tan malo como bueno porque de alguna manera, nos ha hecho dejar a un lado el contacto cara a cara y la llamada telefónica con nuestros clientes y prospectos, las cuales yo considero siguen siendo las mejores oportunidades que puedes tener para generar un impacto sumamente positivo en el otro lado.

Si algunos dicen que “el perro es el mejor amigo del hombre”, entonces yo tendría que decirte que “el teléfono es el mejor amigo de todo vendedor”, ¿por qué?

 

¿Por qué el teléfono es el mejor amigo de todo vendedor?

 

Las llamadas de ventas suelen ser muy reconfortantes, especialmente cuando salen bien. Cuando no, pueden llegar a ser bastante frustrantes y desalentadoras. Es lo normal. A fin de cuentas, a ningún vendedor le gusta que un prospecto le arme un escándalo por teléfono, ¿o si?

Sin embargo, y a pesar de estas situaciones que suelen ser las que menos, el teléfono es una herramienta que te permite mostrar todo tu encanto personal, en aquellos momentos en los que un contacto cara a cara es imposible.

A través del teléfono puedes percibir las emociones de tu interlocutor, puedes transmitir calor, crear empatía, cosas que de otra manera son imposibles de lograr, excepto en una visita personal.

Sólo el teléfono o la visita personal permiten el intercambio efectivo de emociones con tus clientes y prospectos.

¿No te ha pasado cuando recibes mensajes por whatsapp, por ejemplo, que crees que una persona está molesta por algo, cuando realmente no es así? ¿O que alguien está actuando de una manera sarcástica, cuando realmente no es esa su intención?

Cuando hablas por teléfono con tus clientes y prospectos, estableces una conversación dinámica, un intercambio en tiempo real y en directo de opiniones, de información y, si tienes la costumbre de escuchar con atención, puedes descubrir muchísimas otras cosas que con toda seguridad se te escaparían si reemplazaras la llamada telefónica por un correo electrónico, o por algo menos personal.

Sin embargo, con todo lo positivo que puede ser el teléfono para el trabajo de cualquier vendedor, hay algunas pautas que debes tomar en cuenta para que puedas ser más efectivo cuando realices llamadas de ventas.

 

Como muchas cosas en la vida, todo comienza por tener un buen plan.

 

Así mismo es. Quizás te estés preguntando: “¿Cómo es eso de que una llamada de ventas debe ser planificada?” Y es que, al tratarse de una inversión no solamente de tu tiempo, sino del tiempo de tu interlocutor, para ambos dicha llamada debe tener un objetivo que sea de mutuo beneficio, sino ¿por qué estaría la otra persona interesada en contestarte?

Planificar adecuadamente una llamada de ventas te garantiza la obtención de mejores resultados.

Al planificar cada llamada puedes, por ejemplo, anticiparte a las posibles preguntas que tu cliente haga y tener disponible la información necesaria para responderlas adecuadamente. Puedes familiarizarte con la compañía a la cual vas a contactar, si se tratara de una llamada de inicial, o conocer un poco más de cerca el perfil del que va a ser tu interlocutor.

Puedes, incluso, establecer cuáles son los objetivos que esperas alcanzar en cada una de ellas, o hasta que sería lo mínimo que deberías lograr para considerarla una llamada productiva, en el caso de que las cosas no salieran como tu lo esperabas.

Por lo tanto, lo primero que debes hacer para que tus llamadas sean efectivas, es planificarlas adecuadamente.

 

Aléjate de los estereotipos y trata siempre de ser tú mismo.

 

En el artículo de la semana pasada en este blog, te comentaba que “por encima de todos, somos seres humanos” y es una realidad que prevalece igualmente en el entorno profesional, o al menos debería hacerlo.

Todos conocemos y nos hemos relacionado alguna vez con ese personaje encantador, dicharachero y chistoso que es el vendedor profesional de toda la vida. Y a muchas personas les gustaría ser como ellos, así de simpáticos y agradables. Sin embargo, si tu naturaleza no es ser así de extrovertido, no trates entonces de imitarlo, porque en algún momento se va a notar.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Para que haya verdadera empatía, tiene que haber autenticidad. Sé siempre tú mismo.

Recuerda también que estás tratando con otro ser humano, igual que tú. Solamente ocurre que en ese momento particular tu interlocutor está actuando como tu cliente o prospecto, y nada más. Cuando esa persona sale de su trabajo, tiene seguramente las mismas inquietudes y preocupaciones que puedes tener tú, o incluso pudiera estar pasando por situaciones muy complicadas.

Y no porque sea tu cliente o prospecto el tema es diferente. Siendo auténtico tendrás una mejor oportunidad de construir una relación duradera basada en la confianza mutua.

 

La única manera de obtener respuestas es haciendo preguntas.

 

Dicen que “el que quiere besar, busca la boca” y es por eso que, si te interesa conocer algo acerca de tu prospecto, haz las preguntas que debas hacer para recibir la información que te hace falta.

Obviamente debes tener tacto y mantener una actitud de respeto hacia la persona con la que hablas, pero solamente haciendo preguntas conseguirás las respuestas que buscas.

Cuando quieras saber algo con certeza, no te rompas la cabeza y has las preguntas adecuadas.

Las personas no compran productos, sino soluciones a sus problemas, por ello, una excelente pregunta sería siempre: “¿de qué forma podemos ayudarle?” o algo parecido que transmita tu intención de ser útil en lugar de tu deseo de ganar dinero.

Además, el hacer preguntas invita a la conversación y el intercambio, mostrando al mismo tiempo un interés genuino de tu parte de conocer más de cerca la situación específica de tu cliente, y eso es siempre muy valorado.

 

No te fíes únicamente de tu memoria y toma notas.

 

Estando siempre tan ocupados como estamos, yo no me fiaría tanto de mi capacidad para recordar todas y cada una de las cosas conversadas en cada llamada de ventas. Imagina por un momento que en un sólo día puedas ponerte en contacto con 10 o 15 personas diferentes, ¿cómo vas a hacer para recordarlo todo?

Pues, sencillamente, yo lo hago tomando notas. Además, si tienes el gesto de decirle a tu cliente durante la llamada que te permita tomar notas porque lo que vas a conversar con él es para ti importante, seguramente le harás sentir muy bien, y eso genera energías positivas.

Pueden ser muchas las cosas que se hablan en una llamada de ventas. Tomando notas, podrás recordarlas con facilidad.

Para mi es una costumbre tomar notas en cada reunión con prospectos y clientes. De esa manera, siempre puedo tener un respaldo de las cosas dichas y acordadas, pudiendo hacer referencia a ellas cuando haga falta y construyendo al mismo tiempo un pequeño historial de mi relación con cada uno.

Tomando notas de forma adecuada, podrás asegurarte de no estar dejando en terreno de nadie ningún detalle, y que podrás reconstruir con exactitud la conversación tenida con tu cliente una vez te encuentres de vuelta en tu oficina, trabajando en su propuesta.

Como lo ves, cuatro sencillas recomendaciones que, con toda seguridad, te ayudarán a ser más efectivo cuando realices tus llamadas de ventas. Además te harán sentir mucho más tranquilo al enfrentarte con el teléfono: planifícalas adecuadamente, sé siempre auténtico y genuino, haz las preguntas que necesites hacer para conocer mejor la situación de tu cliente, y acostúmbrate a tomar nota de los puntos tratados y acordados.

¿Se te ocurre alguna otra cosa que podríamos hacer para que todo resultase aún mejor?

 

Crédito fotografía: lassedesignen | Ver portfolio

 

Otros artículos que te recomiendo leer en mi blog:
¿Cómo Hacer Un Plan De Ventas Para Tu Empresa?
La Venta de Puerta Fría (Parte I): ¿Por Dónde Comenzar? 

Pin It on Pinterest