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Las 4 “C” De Un Sano Emprendimiento

Las 4 “C” De Un Sano Emprendimiento

Las 4 “C” De Un Sano Emprendimiento - Joel Pinto RomeroQuería comenzar este año hablando de algo que seguramente te suene conocido: Los cosas a las cuales tienes que prestarle atención para que tu proyecto de negocio pueda desarrollarse de una manera sana.

Cuando estaba reflexionando acerca del título de este artículo, pensé en algo como “Las 4 C’s de Un Emprendimiento Exitoso” pero recordé lo mucho que me molestan a mi esos artículos que ofrecen que vas a alcanzar el éxito siguiendo una lista de pasos específicos.

Nada ni nadie pueden garantizarte que tu emprendimiento va a ser exitoso, ni ofrecerte una lista específica de tareas que hacer para alcanzar el tan dichoso “éxito”.

Solamente pueden recomendarte cosas que hacer y las cuales serán diferentes según sea tu caso, tu situación particular, igualmente tomando en cuenta que la definición que tú tengas de “éxito” probablemente sea diferente de la mía y de la de muchas otras personas.

Pero lo que sí se puede hacer, con plena confianza, es hablar de 4 cosas que debes tomar en cuenta para que tu emprendimiento sea una aventura sana. Estas cuatro cosas son, desde mi punto de vista, las siguientes: capacitación, compromiso, correcciones y confianza.

Las 4 C’s de un sano emprendimiento. Te comento cuál es la importancia que le doy a cada una de ellas.

 

Capacitación: Asegúrate de prepararte, de estar preparado o de asociarte con gente que sí lo esté.

 

La primera consideración para que tu emprendimiento tenga un desarrollo sano, es el de asegurarte de hacerlo en una industria que conoces, una en la cual tengas experiencia. La combinación de la formación profesional y la experiencia te darán (o deberían darte) la confianza suficiente como para saber orientar el negocio en la dirección adecuada.

Formación profesional y experiencia previa te garantizan tener la seguridad y confianza necesarias para dirigir el negocio en el rumbo correcto.

Aún así, y tomando en cuenta la velocidad vertiginosa con la que se mueve el mundo en que vivimos, deberías considerar la capacitación continua en tu sector profesional como una forma de mantenerte al día con los cambios más recientes, si es que no lo estás tomando en cuenta ya.

Y si lo que quieres es aventurarte en un sector completamente nuevo, debes considerar la opción de recibir formación específica acerca dicho sector o, en todo caso, asociarte con personas que sí estén familiarizados con él y que puedan aportar el conocimiento necesario (y que a tí te hace falta) para tomar las decisiones adecuadas.

Pero de todas todas, la capacitación es uno de esos requisitos casi obligatorios para llevar adelante un sano emprendimiento.

 

Compromiso: Una actitud necesaria para poder cosechar los resultados que esperas.

 

¿Sabes lo que significa el “síndrome de la gratificación inmediata”? Es una de esas cosas que nos ocurre hoy en día y que nos impulsa a esperar resultados inmediatos de casi todas las acciones que realizamos. De allí el éxito de todos esos programas que te garantizan obtener resultados maravillosos en una mínima fracción del tiempo usualmente necesario.

El que puedas ganarte un cliente nuevo, no ocurrirá de un día para otro. El que puedas posicionar la marca de tu empresa de una manera sólida en el mercado, tampoco. Y mucho menos el que tus clientes prefieran tus servicios por encima de los de tus más cercanos competidores.

El compromiso te ayudará a tener la constancia necesaria para ir avanzando paso a paso, día tras día.

Todas esas cosas las puedes lograr, pero tienes que estar consciente de que todo toma su tiempo y que nada ocurrirá si no te has comprometido con tu proyecto seriamente. Y del compromiso, nace la constancia.

Si te comprometes realmente con tu proyecto, entonces tendrás la fuerza suficiente como para trabajar día tras día en el logro de tus objetivos y en la puesta en marcha de las acciones necesarias para alcanzarlos.

 

Corrígete siempre que lo consideres necesario y acepta la crítica constructiva.

 

Y quizás este sea el punto que más nos cuesta a todos: Saber cuando detenernos y cambiar de rumbo. Poder distinguir cuando las acciones que estamos poniendo en marcha no son las adecuadas y debes intentar con cosas nuevas.

Cuando cambiar de rumbo será probablemente la decisión de negocios más difícil que te tocará tomar alguna vez.

Seguramente te mueve el deseo de que las cosas funcionen, de ver que tu idea de negocios echa raíces y comienza a avanzar de forma sólida hacia adelante. Y es una llama que siempre vale la pena mantener viva, por supuesto que sí.

Sin embargo, no es nada fácil tomar la decisión de cambiar las cosas que estamos haciendo, porque siempre pensaremos que podemos hacerlo mejor. Es por ello que debes estar abierto a recibir la crítica constructiva con respecto a tu idea, a tu proyecto, a la forma en que estás haciendo las cosas.

La crítica constructiva te ayudará a valorar nuevas opciones y oportunidades para orientar tus esfuerzos, y saber cambiar de dirección cuando sea necesario.

 

Si estás haciendo las cosas adecuadas, de forma comprometida y constante, los resultados llegarán.

 

Y finalmente, la cuarta “C”: confianza. Saber que si estás comprometido de manera cierta con tu proyecto, si estás trabajando en él de forma constante, si estás dispuesto a corregir las cosas que haga falta corregir e intentar acciones nuevas, entonces los resultados llegarán.

Los resultados siempre llegan para el que sabe trabajar de forma constante y comprometida en su proyecto.

Eso sí: El tiempo que tendrás que esperar para ello dependerá de muchos factores, pero de que los resultados llegarán, de eso no cabe la menor duda. Todos los proyectos son diferentes unos de otros, por lo que la forma en que cada uno se desarrollará será diferente.

Lo que es común a todos es el hecho de que, si haces las cosas bien y tienes la paciencia necesaria para esperar y cosechar los resultados de tus acciones, tu emprendimiento podrá entonces tener un desarrollo sano, tal y como tu lo deseas.

Es por ello que, para este Año que recién comienza, mis deseos son que tomes en cuenta siempre estás 4 C’s: Capacitación, compromiso, corrección y confianza.

Con ellas en tu proyecto, seguramente las cosas funcionarán mucho mejor de lo que te imaginas.

 

Crédito fotografía: JESHOOTS.COM en Unsplash

 

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Vendiendo Humo: Acerca Del Mito Del Éxito Inmediato - Joel Pinto Romero¡Listo, calixto, pilas recargadas y ya de vuelta nuevamente con mi querido blog, para continuar compartiendo con todos ustedes temas relacionados con la gestión de negocios, las ventas, el marketing digital y cualquier otro tema que le pueda añadir valor a tu vida, mi vida, nuestras vidas y, sobre todo, nuestros negocios!

Una de las cosas que más me gusta de irme de vacaciones, aparte de la correspondiente desconexión y el relax que viene con ella, es el tener el tiempo de hacer ejercicios sin tener que preocuparme por cuánto me demoro, o el volver a casa a cierta y determinada hora para que mis obligaciones diarias no se vean trastornadas.

Y uno de esos días en que andaba por allí, todo sudoroso, cansado, deseando llegar rápido a casa pero consciente de que aún me faltaba pedalear por algo así como 45 minutos para soltar la bicicleta, darme una ducha y tirarme en el sofá a descansar, comencé a pensar en lo mucho que me gustaría que mantener una condición física apropiada y sana fuera más sencillo. Mucho más sencillo.

Es decir, por un momento mi pensamiento se detuvo en esos programas milagrosos que te ofrecen por allí que te dicen “obtenga un abdomen plano, mientras ve la televisión sentado en su sofá”, o como lo decía un chico a través de un tweet: “Hice click en un anuncio que decía “consiga su cuerpo deseado” y resultó ser publicidad de un programa para bajar de peso”, y me di cuenta de lo mucho que se ha metido en nuestras vidas y en la forma que gestionamos nuestras cosas, la necesidad de recibir una satisfacción inmediata.

Dicho en otras palabras: El deseo de reducir al mínimo los esfuerzos necesarios para obtener los maravillosos resultados que esperamos. Y digo “reducir al mínimo” por no decir reducirlos del todo.

 

“No pain, no gain”. Si no duele, no ganas.

 

Y volviendo a la bicicleta, luego de llegar a casa ese día me monté en la balanza para confirmar que realmente todo ese sudor, esos kilómetros andados, ese cansancio, todo ese esfuerzo realmente se estaba traduciendo en una bajada de peso, que era mi objetivo inicial.

Al hacerlo me quedé boquiabierto con lo que vi: No solamente no había bajado de peso, sino que había subido dos kilos. ¡Imagínate tú: DOS KILOS! Cuando se suponía que debía estar bajando o, en el peor de los casos, manteniéndome en el mismo peso.

La frustración no te ayuda a resolver los problemas. El tomar decisiones y ponerlas en marcha, sí.

Cerré los ojos con rabia por un momento pero, luego de un poquito de reflexión y de un llamado a la cordura, me prometí a mi mismo controlar más la comida, esforzarme un poco más con la bicicleta y comenzar a hacer algunos ejercicios abdominales para ayudar.

“No pain, no gain” es y siempre ha sido una de mis frases favoritas desde mis años adolescentes cuando practicaba karate, y ha sido una frase que me ha acompañado siempre.

“Si no te duele, no crece” nos decíamos cuando estábamos entrenando con pesas, y la frase siempre ha sido un recordatorio para mi de que para lograr lo que queremos necesariamente tenemos que esforzarnos, en algunos casos mucho, en otros casos, no tanto. Pero siempre tenemos que esforzarnos.

 

Tienes que dejar a un lado el mito del éxito inmediato.

 

Hace algún tiempo compartí en mis redes sociales un artículo que hacía una reflexión muy interesante refiriéndose al hecho de que, cuando nos hablan de las personas exitosas, hacen tanto hincapié en sus éxitos que llegamos a pensar que son personas que han nacido así, exitosas, y nos olvidamos de lo más importante: todo el trabajo que les ha costado llegar hasta dónde están el día de hoy.

Porque es fácil pensar que Bill Gates inició Microsoft desde el garage de su casa, pero no nos resulta igual de fácil pensar en las muchas horas que transcurrieron antes de ese momento, ni tampoco las que tuvieron que transcurrir después, antes de que su sueño, su empresa, su idea se convirtiera en lo que es hoy en día.

Sin esfuerzo, no pasa nada. Sin trabajo, compromiso, dedicación, esmero, ilusión, paciencia, tampoco.

Y yo estoy seguro de que la lección más importante no está tanto en su éxito, ni en el éxito de otros muchos como él, sino en el esfuerzo, la ilusión, la fe y el compromiso que le permitieron llegar hasta allí.

Ciertamente sería fenomenal que tu empresa estuviera entre las próximas que consiguen una financiación millonaria, o que es adquirida por una multinacional extranjera, o que logra alcanzar volúmenes de ventas maravillosos. Ciertamente sería fenomenal.

Pero olvídate de pensar que eso ocurrirá de un día para otro, sin esfuerzo. “No pain, no gain”.

 

Por cada caso de éxito, hay miles que se quedaron a mitad de camino.

 

Cuando pensamos en jugadores de fútbol exitosos hoy en día, por ejemplo, pueden venirnos a la mente nombres como Ronaldo, Messi, Neymar Jr, Toure, Bale, Lahm y muchos otros. ¿Te has detenido a pensar cuántos jugadores, excelentemente preparados y muy talentosos, no han podido, ni podrán alcanzar el mismo éxito?

¿Te has detenido a pensar en los miles de excelentes jugadores que, simplemente, tendrán que quedarse a mitad de camino? ¿Y qué me dices de los muchos que, por diversas circunstancias, nunca lo lograrán?

Trabajo, trabajo y más trabajo. Recuérdalo: No hay soluciones mágicas que no impliquen un esfuerzo de tu parte.
Incluso esos programas que te ofrecen lograr “tu cuerpo deseado” dicen, en la letrita pequeña, que deben ser acompañados por un régimen alimenticio y hábitos de vida sana.” ¿La habías leído?

Y vuelvo de mis vacaciones con ese compromiso renovado: Trabajo, trabajo y más trabajo. Con toda la dedicación que pueda, con ilusión, con pasión, con ganas y, sobre todo, con mucha paciencia para seguir desarrollando los proyectos que tengo en marcha sabiendo que, si no me esfuerzo lo más que pueda, no lograré los resultados que espero.

Igualmente para ti, quisiera que siempre lo tuvieras en mente.

Olvídate del éxito inmediato, tanto para ti como para tu negocio, y concéntrate en las pequeñas victorias de cada día. 

Incluso ten siempre presente que pueden haber victorias y fracasos en tu camino hacia el éxito, y todo ellos es perfectamente normal. Lo que es 100% cierto es que si no te esfuerzas, nada lograrás, y lo más triste es que pensarás que lo que estás haciendo, no vale la pena.

“No pain, no gain.” Si no duele, no ganas.

Un abrazo muy grande 😀

 

Te dejo el vínculo para que leas el artículo que te recomendé al principio:
El éxito como resultado del fracaso

Y este artículo de mi blog que te interesará leer también:
5 Hábitos Muy Productivos Que Puedes Incorporar En Tu Vida Hoy Mismo.

 

Crédito fotografía: Fit&Heal

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