¿Crees Que Te Ha Llegado El Momento De Re-evaluar Tu Estrategia En Redes Sociales?

¿Crees Que Te Ha Llegado El Momento De Re-evaluar Tu Estrategia En Redes Sociales?

¿Crees Que Te Ha Llegado El Momento De Re-evaluar Tu Estrategia En Redes Sociales? - Joel Pinto Romero“No hay nada tan inútil como hacer eficientemente algo que no debería haberse hecho en absoluto.” Peter Drucker

Y es una frase tan contundente como cierta. ¿Para qué te sirve hacer algo muy bien, cuando no deberías estarlo haciendo para empezar?

Cuando comenzó todo este tema de las redes sociales, la premisa entre emprendedores y empresas era tener presencia en cada una de las nuevas plataformas que salían al mercado. Era necesario estar presentes en todas, sin excepción, quizás por miedo a que la competencia lo hiciera primero que tú, quizás solamente porque los demás lo estaban haciendo, quizás por moda… no lo sé.

Cada quién tendrá una excusa ciertamente valedera desde su punto de vista particular. En todo caso, para todos (empresas y emprendedores por igual) era muy sencillo simplemente hacer la invitación a su público: “Conéctese con nosotros en ()” y en el paréntesis podías colocar el nombre de la nueva plataforma. Era muy fácil pensar que el simple hecho de tener “presencia” era suficiente para generar “comunidad”.

Sin embargo, muchos soles con sus respectivas lunas han pasado y, a día de hoy, te has podido dar cuenta de que este tema de tener presencia en todas las redes sociales existentes es física y económicamente insostenible, más aún para empresas de pequeño a mediano tamaño, quizás como la tuya, en las que el criterio que debe reinar sigue siendo “obtener el máximo rendimiento posible de los recursos invertidos que siempre son limitados”, aún cuando estos recursos sean únicamente tu propio tiempo.

 

¿Por qué sigues proyectando la voz de tu negocio en el vacío?

 

Seguramente sea por la fuerza de la tradición, o quizás sea por pura inercia o costumbre, pero lo más normal es que sigas siempre haciendo las cosas de la manera que las hacías antes, sobre todo si habías logrado buenos resultados.

¿Por qué habría de ser diferente en estos temas de redes sociales? Si a fin de cuentas se trata de comunicarse con tus clientes y contarles tu historia. Es lo que siempre habías hecho a través de otras plataformas, bien sea prensa, radio, televisión, material impreso de cualquier tipo. Siempre ha sido el mismo proceso.

Sólo debes comprometerte con un público que exista y que te preste atención.

Sin embargo, en el entorno social esta forma de hacer las cosas no funciona: Ya no vale que seas tú el que cuenta la historia. Eso está pasado de moda y lo debes haber escuchado cincuenta veces.

Ahora es necesario que la otra parte, primero que nada exista, que esté allí en esa plataforma social que escogiste, y luego que te preste atención, y para ello debes asegurarte de contarle una historia que sea interesante para ellos.

Si has llegado al punto en que sientes que la voz de tu empresa o negocio no está resonando con tu audiencia, que no generas interacción, que no estás obteniendo los resultados que te habías imaginado al principio de todo este lío, quizás sea el momento de revisar tu estrategia desde un punto de vista más amplio.

¿Por dónde puedes comenzar?

 

Re-definiendo los objetivos de tu estrategia en redes sociales.

 

En algunos casos, podría ser que tuvieras que empezar por re-definir con mucha más claridad los objetivos que te has planteado. Este paso es crítico (y siempre lo ha sido y lo seguirá siendo) aunque probablemente tú te lo hayas pasado por alto en tu afán de tener presencia en todas las plataformas sociales existentes.

¡Excelentísimo! Haz logrado reunir un ejército de fans en tu página de Facebook y de seguidores en Twitter, pero ¿y ahora qué? ¿qué es lo que quieres hacer con esa gente?

Cada espacio en el que estés presente, debe tener un objetivo a lograr según la audiencia a la que te diriges.

Para poder saber si alcanzaste una meta, tienes que saber con claridad cuál es la meta que querías alcanzar. En el caso de tus plataformas sociales, debes tenerlo perfectamente claro: ¿Quieres vender?, ¿quieres utilizarlas como una plataforma de “servicio al cliente”?, ¿para reclutamiento de personal?.

Una vez que hayas definido estos objetivos con claridad, podrás saber si los alcanzaste o simplemente te quedaste a mitad de camino.

 

Analiza los datos que te ofrece cada una de las plataformas que utilizas.

 

Cuando te acostumbras a planificar antes de actuar, el análisis de los datos siempre está por encima de lo que te dice la intuición. Y es que, en una época en que todos estamos bajo una mayor presión para justificar los esfuerzos y recursos que utilizamos, el poder tener datos que justifiquen el trabajo que estás haciendo se hace absolutamente valioso.

Utiliza el análisis de datos para confirmar o rebatir lo que te dice la mera intuición.

Esto no quiere decir que los datos no pueden informar o inspirar la creatividad. Todo lo contrario: si puede y debe. Pero el instinto de “esta estrategia de redes sociales pareciera estar funcionando” no es suficiente para justificar el esfuerzo y la inversión, tanto de tiempo como de dinero.

¿Tu objetivo era vender? Confirma entonces cuántas ventas han podido cerrarse a través de acciones en redes sociales, o cuántos clientes nuevos has podido generar a través de ellas. ¿Querías utilizarlas como plataforma de servicio al cliente? Cuenta cuántas incidencias de servicio has podido atender en tus redes sociales en un período determinado.

Seleccionando las plataformas adecuadas para tu negocio, podrás utilizar los datos para descubrir cuáles son las redes sociales que te ofrecen la mayor participación de tu audiencia, y también podrás conocer con más detalle cuál es el contenido que resuena más efectivamente con ella.

 

Es entonces momento de ajustar las acciones que vas a poner en marcha.

 

Una vez que hayas definido o redefinido tus objetivos y analizado bien los datos que tienes a mano, es hora entonces de ponerse en acción: ¿Hay alguna red social en la que estás hablando tú sólo sin ninguna interacción con nadie?, ¿estás publicando de manera regular en una red que no se dirige al público que te interesa?

Toma los manuales de “buenas prácticas” como una fuente de inspiración.

Y aunque muchos dicen que “nadie aprende por cabeza ajena”, cuando se trata de negocios siempre es bueno ver lo que ha funcionado para otros y tomar de ello lo que pudiera funcionar en tu caso particular.

En la red, la inteligencia combinada de todas las personas involucradas en el tema social ha producido manuales interesantísimos con las mejores prácticas básicas que puedes tomar en cuenta para cada red social.

Este es un buen punto para comenzar, aunque siempre respaldado por los datos que ya habías analizado. Ve mucho más allá de las generalizaciones y utiliza los datos para entender lo que funciona mejor para tus contenidos específicos y cómo estos pueden ser recibidos por tu industria, tus competidores e incluso tu propia audiencia.

 

Mide.

 

Dicen que no se puede gestionar lo que no se mide, y esto aplica también para los entornos de comunicación social. Después de ajustar tus acciones y esfuerzos, es importante que midas si todo ello te está llevando hacia el logro de resultados positivos.

No abandones el barco si no puedes conectar tus acciones en redes sociales con resultados inmediatos.

Ten en cuenta que, en muchos casos, debes esperar un tiempo para poder medir ciertos resultados específicos, más en un entorno tan cambiante como el que vivimos actualmente.

Una vez que te has hecho familiar con el funcionamiento de las plataformas, podrás entender con más certeza la forma en que puedes generar los resultados que esperas. Recuerda que así como no es bueno estar en redes sociales “porque los demás también lo están haciendo”, tampoco es bueno esperar “resultados de la noche a la mañana.”

Una vez más, el uso de datos es la mejor manera de medir el retorno de tus esfuerzos en redes sociales.

A partir de aquí, tu estrategia en redes sociales se convierte en un ciclo perfecto: comienzas por tomar en cuenta el análisis que haces de los resultados obtenidos, ajustas las nuevas acciones que vas a poner en marcha, estas te llevarán a un nuevo análisis que generará nuevas acciones, y así por el resto de tu vida y de tus días.

 

Crédito Fotografía: rawpixel en Unsplash

 

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La fiesta la debes montar en tu casa, no en casa ajena

La fiesta la debes montar en tu casa, no en casa ajena - Joel Pinto RomeroAyer tuve la oportunidad de encontrarme con una muy querida amiga que recién montó su negocio propio haciendo unas tortas deliciosamente preparadas y decoradas para fiestas y celebraciones de cualquier tipo.

Comentábamos acerca de la estrategia que ella estaba utilizando para promocionar sus productos. Me comentó que tenía una página en Facebook y una cuenta en Instagram, y que a través de ambas había recibido ya algunos pedidos.

La ví muy entusiasmada e ilusionada, y nos explicaba muy graciosamente las razones por las cuales sus tortas eran mejores que las de su competencia. ¡Viva el espíritu emprendedor!

Por supuesto que me sentí muy contento y contagiado de ese entusiasmo que tenía Ivonne, porque pienso que, en situaciones como las que se están viviendo en estos días, el primer arma que debemos utilizar para salir adelante es mantener siempre un espíritu positivo.

Muy realista, pero positivo. Siempre positivo.

 

“Nos reunimos siempre en casa de mis amigos”

 

Pero me llenó aún mucho más de emoción y entusiasmo cuando, siguiendo con nuestra conversación, al yo comentarle que lo mejor iba a ser que hiciera su propia página web y le diera a sus tartas una “casa propia”, Ivonne me comentó que ya estaba en ello y que un diseñador gráfico se la estaba desarrollando.

¿Por qué me llena tanto de satisfacción?

Si te fijas en el proceso, cuando tu presencia digital está en “la casa de tus amigos”, es decir, en tu página de Facebook, tu perfil de Twitter, Linkedin o cualquier otra, tú “te vistes” para ir a la casa de ellos.

Hemos tomado la costumbre de hacer la fiesta siempre en la casa de otros. Y cuando ellos no quieren fiesta, ¿qué hacemos?

Igual tienen que hacer tus “clientes”: No se encuentran contigo en tu casa, sino en la casa de Facebook, de Instagram, o la de aquella red social que hayas escogido para desarrollar tu presencia en línea, y allí no solamente se encuentran contigo, sino con cientos de personas y empresas como la tuya.

Además, como en cualquier fiesta en “casa de los amigos”, la fiesta comienza y termina cuando el otro lo dice y si, de un día para otro, el dueño de la casa decidiera que no va a permitirle más la entrada a “tus clientes”, pues hasta allí te llegó la historia. O si algún día tus clientes decidieran que prefieren irse de fiesta a la casa de otra persona que tú no conoces, entonces tendrías que ir tú detrás de ellos y comenzar a construirlo todo de nuevo.

 

Siempre es más fácil que la fiesta la ponga otro.

 

Recuerdo que cuando estaba en los últimos años de bachillerato, las fiestas siempre se hacían en casa de Raymundo, un querido amigo, que tenía una casa espectacular, grande, cómoda, de esas que son buenas para hacer las mejores fiestas.

Pero, ¿qué pasaba cuando no había fiesta en casa de Raymundo? Pues una de dos: O que no había fiesta para nadie, o que simplemente teníamos que arreglarnos con lo que hubiera.

Y es una historia que se repite sin cesar en este mundo del marketing digital, y mucho más con la proliferación y crecimiento de las redes sociales: Los negocios que recién comienzan, o aquellos que tienen un presupuesto muy pequeño (por no decir “ningún presupuesto”) recurren a las redes sociales para promover sus productos y servicios, y no tienen nada más.

No tienen la posibilidad de tener un espacio propio para su empresa o negocio, porque todo el mundo piensa que tener una página web de empresa es un lujo que solamente las grandes corporaciones pueden darse, y eso no es así.

Muy al contrario. Hoy en día existen muchísimas alternativas para crear páginas web. Muchas de pago, otras gratuitas; unas buenas, otras no tanto. Pero alternativas hay, y muchas.

 

La fiesta la debes montar en tu propia casa.

 

¿Te fijaste el grato recuerdo que tengo de la casa de mi amigo, Raymundo? Puedo incluso recordar, a pesar de que todo esto ocurrió hace más de treinta años, las principales habitaciones, las escaleras, el patio donde montábamos todos nuestros amaneceres. ¡Gratos recuerdos ciertamente!

¿No te gustaría que tus clientes tuvieran el mismo, grato recuerdo de “tu casa” y no de la casa de otros? Pues es la razón que mueve la recomendación que le hice a mi amiga Ivonne, y la que quiero compartir contigo hoy.

Está muy bien que tengas una presencia digital y que saques provecho de todas las opciones y herramientas que las redes sociales (y las no tan sociales) ponen a tu disposición hoy en día para acercarte a tu cliente potencial y desarrollar una comunidad con ellos.

Pero la fiesta, al final, debe ser en tu casa. Tienes que preparar un espacio propio para que, a mitad de la fiesta, le digas a tus clientes: “Oigan, vámonos todos para mi casa que allá vamos a pasarla mucho mejor y tengo muchísimas otras cosas más que mostrarles allá”

No importa el tamaño que tengan las fiestas que hagas en tu casa, siempre serán más íntimas.

Muchos piensan que es necesario tener la oportunidad de llegar a cientos de miles de personas, es decir, estar en aquellas fiestas donde no cabe ni un alma más, donde apenas puedes escuchar al que está a tu lado, o que simplemente te cuesta un montón encontrarte con aquellas personas que realmente querías ver.

Sin embargo, si la fiesta es en tu casa, seguramente asistirán aquellas personas que te conocen, que te aprecian y con las que seguramente tendrás una relación más cercana y nutritiva que con los cientos de miles de “fiesteros anónimos” que pululan hoy en día en el entorno digital.

Es por ello que, mi recomendación de esta semana, es que centres tus esfuerzos en desarrollar un espacio propio para tus productos y servicios, un sitio al cual puedas invitar a todos tus clientes, potenciales y actuales, a tus amigos y familiares para te visiten y conozcan lo que estás haciendo.

Es mucho más esfuerzo al principio, pero muchísimo más rentable a mediano y largo plazo, ¿no te parece?

Si quieres conocer unas tortas espectaculares y muy sabrosas, pásate por la página de mi amiga Ivonne en facebook, Top Cakes 😀

 

Crédito fotografía: lenm / 123RF Stock Photo





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¿Hasta cuando seguiremos diciendo “Ya no es una Opción”?

¿Hasta cuando seguiremos diciendo “Ya no es una Opción”?

¿Hasta cuando seguiremos diciendo “Ya no es una Opción”? - Joel Pinto RomeroNo sé si a ti te pasará lo mismo, pero continuamente me encuentro en Internet con artículos cuyos títulos son algo así como “(…) ya no es una opción. Es obligatorio” y entre los paréntesis puedes poner, prácticamente lo que tu quieras.

“Estar en redes sociales, ya no es una opción. Es obligatorio”
“Hacer publicidad en Facebook, ya no es una opción. Es obligatorio”
“Tener una página web, ya no es una opción. Es obligatorio”
“Hacer una auditoría SEO ya no es una opción. Es obligatorio”

Y así, por esta misma vía, te encontrarás cientos de entradas en las que prácticamente te dicen que el futuro de tu negocio corre un serio riesgo de fracasar si no haces una cosa, la otra, o si no sigues una receta cuasi-perfecta, o los “mandamientos” que alguien ha redactado acerca de alguna actividad específica.

Todo es relativo en el mundo de los negocios.

Desde que Albert Einstein dijo que “Nada es absoluto, todo es relativo”, las cosas las debemos interpretar desde este punto de vista: No hay una verdad absoluta para nada, y la gestión de tu negocio, no es la excepción de la regla. Todo es relativo.

 

Lo que si existe es un gran “depende”.

 

Pues sí: la palabra que le da sentido a todo es realmente un “depende”, porque todo lo que decidas hacer para y por tu negocio va a depender de algo:

  • Del dinero que tienes disponible.
  • Del producto que vendes.
  • De la audiencia a la cuál te diriges.
  • De tu filosofía empresarial.
  • De tu situación emocional y profesional.
  • De tus socios y sus criterios.
  • De la economía.

Y podría continuar enumerando en esta lista, factores que pueden influenciar el proceso de toma de decisiones dentro de tu negocio, y nunca terminaría.

Recuerdo de mis años en publicidad, que cuando se asignaban presupuestos anuales, automáticamente aplicábamos una plantilla: 50% para TV, 30% para radio y 20% para otros medios menos tradicionales.

Y, por allí nos guiábamos. Era la norma y solía funcionar bien. No se hacía un análisis detallado ni específico de la situación de cada cliente, sino más bien una propuesta “genérica”: servía para todo el mundo.

Aléjate siempre de las propuestas genéricas. Tu negocio es único.

De la misma manera esta ocurriendo hoy en día: Se construyen supuestas estrategias que te garantizan el éxito, se construyen caminos que te permitirán ganar mucho dinero en cuestión de meses, se te dice que debes manejar tu empresa como lo hacen otros que han sido exitosos, cuando realmente todo esto es un gran “depende” y cada negocio, incluyendo el tuyo, es una realidad particular.

 

¿Por qué nada es obligatorio y si opcional? Para muestra, un botón.

 

Recuerdo un post que escribió mi compañero Joaquín Requejo en su blog, titulado “Cómo no vender social media” (que seguramente te gustará leer) y en el que se refleja una realidad que se repite día a día, y no solamente en el área de marketing digital.

Para explicarme mejor, te expongo un caso que he vivido personalmente: Estoy colaborando con una empresa en el desarrollo de su cartera de clientes a nivel internacional. El producto es de muy avanzada tecnología y el cliente tipo (el público que tiene la capacidad actual para recomendar o tomar la decisión de adquirir este tipo de producto) es de un perfil profesional bastante alto, formado mayormente por ingenieros y profesionales técnicos en el área del producto.

Ninguno de mis clientes potenciales está en Facebook, por ejemplo, y los poquitos que están, tienen una actividad muy poco frecuente, cuando tienen alguna. ¿Vale entonces la pena y el esfuerzo para mi, utilizar Facebook como herramienta?¿Con quién mantendré las conversaciones, si mis clientes potenciales no están allí?

El mismo tema ocurre con Twitter. Mis clientes potenciales están tan ocupados, que no se preocupan por tuitear. Ellos tiene otras cosas en las cuales invertir su tiempo. De nuevo la pregunta: ¿Vale la pena que invierta mi tiempo en esta red social, cuando mis clientes no están por allí tampoco?

Y finalmente, LinkedIn. Allí están casi todos mis clientes potenciales y hemos tenido la oportunidad de tener conversaciones interesantes y generar oportunidades de negocio.

Igualmente, muchas de las páginas web de mis potenciales clientes, no están ni en la primera ni en la segunda página de Google. De hecho, muchas de ellas tienen páginas web con diseños más bien pobres. ¿Dejan de ser interesantes para mi por eso? En lo absoluto. Siguen siendo mis clientes potenciales. 

¿Necesitan ellos estar en las primeras páginas de Google para que yo los busque? Pues tampoco. Me interesa mucho hacer negocios con ellos, y los busco aunque estén en la página 50 de Google. De hecho, los encuentro con más facilidad en Directorios Profesionales, que en Google.

 

¿Cuál es la moraleja de esta historia?

 

Para tu negocio, todas las herramientas que existen son sencillamente opcionales.

Y la selección de una u otra, o un grupo de ellas dependerá exclusivamente de tu situación actual, de tu realidad como empresa, como negocio, y de todos los factores que te mencionaba más arriba, además, por supuesto, de los objetivos que pretendas lograr.

No se trata de la herramienta como tal, sino del uso que tú le puedas dar a cada una de ellas.

Por eso cuando te planteen el uso “obligado, no-opcional” de una u otra herramienta, o te hagan hincapié en que una determinada opción es el camino a seguir, hazte siempre la siguiente pregunta: “¿Cómo se ajusta esa herramienta a mi plan de negocio?¿Cómo se encuadra dentro del logro de mis propios objetivos?”

Recuerda que tu trabajo no es darle de comer a la persona que te está ofreciendo la herramienta, sino cumplir con tus propios objetivos empresariales.

Nada es absoluto. Todo es perfectamente relativo en el mundo de los negocios.

 

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