“Señores Clientes: No Compren En Feriado. Los Empleados Se Lo Agradecerán.”

“Señores Clientes: No Compren En Feriado. Los Empleados Se Lo Agradecerán.”

Así se puede leer en el rótulo luminoso que se encuentra ubicado en la entrada de una importante tienda de iluminación de la ciudad en que vivo, justo en la vía que tengo que tomar todos los días para llevar a los niños al colegio.

Al ser un aviso luminoso de texto rotatorio, el letrero continúa diciendo: “Los feriados son para descansar y disfrutar con la familia”.

En un principio, pensé que se trataba de una “queja encubierta”, es decir, que los empleados del establecimiento estaban usando ese espacio para quejarse del trato que recibían de su jefe y que los ponía a trabajar incluso los días festivos.

Pero pasado un tiempo, quizás algunas semanas, vi que el aviso seguía mostrando el mismo texto, día tras día.

Fue entonces cuando me pareció extraño que una empresa tomara la iniciativa para decirle a sus clientes “no vengan a comprar en feriado”, justo en una situación económica en la que muchas empresas están tratando de agregarle horas al día para vender más.

Vivimos en una sociedad en la que las exigencias del trabajo se han puesto por encima de nuestras vidas personales. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

En una sociedad en la que estamos acostumbrados a ver cómo los empleados son exigidos hasta el máximo, a trabajar horas extra (incluso sin recibir paga por ella), en sacrificar sus fines de semana; épocas en las que se habla mucho del equilibrio entre la vida personal y la laboral / profesional, pero se hace poco para cultivarlo, en fin, en una época donde lo normal es exigirle al empleado el máximo compromiso de su tiempo, pues me encontraba yo con este letrero.

En todo caso, lo tradicional, pensaba yo, sería que mostrase algo como “estamos abiertos domingos y días festivos. Venga y aproveche para hacer sus compras”, pues eso es a lo que estamos acostumbrados.

Sin embargo, en este caso, no era así. Para mucha alegría mía.

Una lección de liderazgo basado en principios: “Pues no lo considero correcto”.

 

Me llamó tanto la atención el susodicho letrero que decidí ponerme en contacto con la empresa propietaria del espacio, un poco para que me explicaran de dónde había surgido la idea o si simplemente se trataba de un tema publicitario, ¿sabes? De esas cosas que se dicen, pero que no son las que uno termina haciendo.

¿Recuerdas el libro “Liderazgo basado en principios” de Stephen Covey? Este libro habla, entre otras muchas cosas, de que los líderes eficaces basan su liderazgo en principios universales, principios tales como “tratar a las demás personas como quieres que te traten a ti”, “hacer las cosas que consideramos correctas, en lugar de las que nos hacen populares”, es decir, las leyes naturales de la vida misma, por las que deberíamos regirnos todos.

El verdadero liderazgo no se mide con frases bonitas, sino con acciones guiadas por principios básicos de honestidad, hermandad, comunidad y preocupación por el bienestar del otro.

Pues tuve la oportunidad de conversar con el dueño de la tienda, Victoriano, un empresario español de setentipocos años, de esos que lleva en su voz el sello inconfundible de la experiencia, de haber viajado por el mundo, de lo vivido, y su respuesta cuando le pregunté acerca del tema fue contundente.

“Simplemente, no lo considero correcto” y continuó, “no creo que los empleados deban trabajar los días festivos. Esos días están hechos para que los empleados tengan la oportunidad de compartir con sus familiares, de descansar, de hacer otras cosas.”

Y es una posición realmente admirable.

Como te comentaba al principio, en una sociedad donde lo que priva es la ganancia económica de los negocios por encima de la relación laboral, encontrarse con empresarios como Victoriano, que están poniendo su granito de arena para que los propios dueños de negocios sean los que pongan, por encima de todo, el bienestar de sus empleados por delante, es digno de mencionar.

 

“Los empleados se lo agradecerán”

 

¿Te has puesto a pensar por un momento en las personas que te atienden en los negocios cuando vas de compras durante los fines de semana y días festivos?

¿Te has detenido a pensar por un momento que esas personas están sacrificando su tiempo libre, su vida familiar y personal, para poder prestarte un servicio a ti?

¿Te has puesto por algún momento en sus zapatos?

Recuerdo una canción que narra la vida de una persona que trabaja en un bar. Mientras los clientes gritan a voces para que los atiendan y les sirvan, nuestro personaje se encuentra del otro lado de la barra, lidiando con las mil y una cosas que tiene que lidiar cualquier ser humano.

Tanto tú, como las personas que te atienden en cualquier momento, tienen el mismo derecho a vivir una vida profesional y laboral equilibrada.

Porque, independientemente del trabajo que está haciendo esa persona, y las muchas otras que te atienden cuando sales de compra durante los días de fiesta, sigue siendo un ser humano, como tú y como yo.

Por eso me llamó tanto la atención lo que decía el letrero en cuestión: “Señores clientes: No compren en feriado. Los empleados se lo agradecerán. Los feriados son para descansar y compartir con la familia”.

Al César lo que es del César: Sé que hay productos que tienen sus mejores momentos justamente cuando las personas están relajadas, disfrutando de sus días de descanso.

Es lo normal y es como todo. Sin embargo, para el resto de productos y servicios, estoy seguro que los empleados te agradecerán el que hagas tus compras en el horario normal de trabajo. Así ellos podrán disfrutar también, como tú y como yo, de esos días que están especialmente diseñados para el disfrute y el descanso en familia.

Y es que el verdadero liderazgo no se hace solamente con frases bonitas y pensamientos pegajosos. No.

El verdadero liderazgo, ese que deja huella en los demás, nace cuando hacemos las cosas que consideramos correctas, cuando nos preocupamos por dar a los demás el mismo trato que queremos recibir de ellos, cuando somos personas honestas, que caminamos con la verdad por delante.

Ese es el liderazgo natural.

Quiero aprovechar para dar las gracias a Victoriano, Charo, Roberto, Juan Carlos, Javier y todas las personas de Luz Garden que me dieron un espacito de su tiempo para conversar del dichoso letrero.

¡Gracias mil! Y espero que sigan disfrutando de los fines de semana y los festivos con sus familiares y seres queridos, que para eso están hechos.

 

Crédito fotografía: Dane Deaner on Unsplash

 

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Mis Dos Palabras Favoritas Como Consultor Profesional: Según y Depende

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Hicieron notar su presencia en mi vocabulario luego de múltiples conversaciones con mis hijos en las que mi respuesta era, invariablemente, “según y depende”, juntas, sin complementos, sin otras palabras para profundizar, pero con un claro mensaje de apertura a una explicación más completa.

“Según” es la preposición de toda vida la vida, aquella que aprendimos de memoria en nuestra niñez: “a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, que, para, por, si, según, sobre, mientras” y se define como “la parte invariable de la oración que une palabras denotando la relación que tienen entre sí”.

Y “depende” significa “estar condicionada una cosa por otra, estar conexa con otra o seguirse a ella. Estar una persona bajo el dominio o autoridad de otra, necesitar del auxilio o protección de esta”.

Y es que hay cosas que mis hijos me preguntan que no tienen una respuesta absoluta ni única, sino una respuesta que está en profunda relación con otras circunstancias, con otras situaciones y condiciones.

Igual ocurre con la gestión de un negocio, de una empresa, bien sea que estemos hablando de planificación, de presupuestos, de gastos, de cualquier cosa: Todo es un gran “según y depende”.

 

No existe una solución única que le sirva a todo el mundo

 

Porque aunque puedas pensar que una aspirina puede aliviar tu dolor de cabeza, pues esto dependerá de que tu dolor de cabeza haya sido causado simplemente por el hecho de tener hambre, o si bien ha sido causado por un tumor que tienes alojado en la cabeza y que está presionando las paredes de tu cerebro. ¿Ves la diferencia?

Y aunque el ejemplo te suene un poco duro, creo que es necesario entender que las soluciones genéricas pueden darle un alivio temporal a la situación de tu negocio pero, si realmente quieres que los resultados sean los mejores, debes partir de un diagnóstico correcto y esta será la primera aparición de un según en tu vida como emprendedor:

Cualquier plan que vayas a poner en marcha, deberá ser diseñado según la situación particular de tu negocio.

No puede ser de otra manera. Por supuesto que puedes utilizar como inspiración las recomendaciones que hacen los profesionales de las distintas industrias y los que nos centramos en áreas específicas. Por supuesto que sí. Pero esto no significa que debas seguir a pie juntillas dichas recomendaciones sin adaptarlas primeramente a tu situación particular.

¿Por qué?

Cuando me hacen alguna consulta, antecedida por algo como “estoy utilizando el plan de negocio que recomienda XXXX”, o “mi estrategia es la que ha utilizado XXXX de forma exitosa durante mucho tiempo” o cosas por el mismo estilo, estas dos palabras, “según y depende” surgen de forma casi automática.

Porque, como sabrás, no hay dos empresas en el mundo que tengan situaciones y condiciones perfectamente iguales, por lo que cualquier cosa que ellas puedan hacer dependerá, primeramente de:

  • El dinero que tengan disponible para dedicarlo a la ejecución de dicho plan.
  • El capital humano que estará a cargo de ponerlo todo en marcha.
  • Que el plan o las acciones que se desea ejecutar se adecuen a las condiciones existentes en el mercado.

Y como ves, podríamos continuar con una lista mucho más larga de factores que pueden influir en las decisiones que tú, como empresario, puedes tomar por lo que, lo primero que debes tener claro es esta relación de dependencia que existe entre todos ellos.

 

En la planificación de tu negocio, no hay respuestas absolutas ni escritas en piedra.

 

Y esta relación de dependencia necesariamente debe llevarte a la aparición de los “según” en la gestión de tu negocio, porque todas las decisiones que vayas a tomar desde el principio, estarán ligadas por un “según” a algo en particular.

Comenzando por la decisión de la estrategia que implementarás, que deberá ser diseñada según la situación específica y real de tu negocio, y pasando por el seguimiento que harás de las acciones puestas en marcha, que deberás evaluarlas según te vayan acercando, o no, al logro de tus objetivos.

Todo será un continuo ir y venir de cosas, un flujo constante de un lado hacia otro, un cambio permanente.

Lo que quiero hacerte ver con todo este entrelazado de elementos que se relacionan unos con otros, de factores que condicionan el funcionamiento de unas cosas y de otras, es que en la planificación y gestión de tu negocio no hay nada que pueda estar escrito sobre piedra, ni ningún elemento que pueda permanecer fijo en el tiempo.

“Sólo sé que no sé nada” nos permite mantener una actitud abierta al cambio y el aprendizaje, entendiendo que todo es relativo en tu negocio.

Por el contrario, creo firmemente que lo más acertado es mantener una actitud bien abierta hacia el cambio y la flexibilidad. Como decía Albert Einstein: “Todo es relativo”, especialmente en lo que se refiere a tu empresa y su desarrollo.

Si aceptas que “todo es relativo”, le abres paso entonces a la posibilidad cierta de que toda situación puede cambiar en cualquier momento, por lo que lo más sensato de tu parte es mantener tus ojos y oídos bien abiertos para darte cuenta de cuando es el momento de revisarlo todo y de ajustarlo según las nuevas condiciones existentes.

 

¿Por qué son efectivos los planes diseñados a la medida de cada cliente?

 

Es por eso que siempre me ha encantado el concepto del “diseño a la medida”, con el que he estado en contacto desde hace bastante tiempo.

Cuando estaba en mis 18 años y trabajaba como instructor de pesas en un gimnasio, lo primero que hacíamos era conversar con cada uno de los alumnos para conocer cuáles eran sus objetivos de desarrollo físico. Luego pasábamos a realizar una prueba de esfuerzo en la que determinábamos cuáles eran los pesos máximos que podían manejar en cada una de las máquinas que teníamos instaladas.

Con estas dos piezas de información, elaborábamos entonces una rutina de entrenamiento que estaba orientada hacia el desarrollo de las áreas específicas en las que cada alumno quería poner más énfasis.

Los planes diseñados a medida de cada cliente, garantizan una mayor efectividad y el logro de mejores resultados.

De esta manera, las rutinas eran mucho más efectivas y los resultados se alcanzaban con más facilidad. De allí el gran valor que tienen los planes diseñados a la medida de cada cliente: Al no existir dos clientes iguales, no existen dos planes iguales. Pueden ser muy parecidos, pero nunca iguales.

Es por ello que me parece siempre positivo el que quieras utilizar los planes que recomiendan los especialistas de tu preferencia, por supuesto que sí.

Pero primero debes adaptarlos según la situación particular de tu negocio, manteniendo siempre una mentalidad flexible y abierta para poder evaluar los resultados según vayas alcanzado las metas propuestas.

Como puedes ver, según y depende son mis palabras favoritas como profesional, y dos que me escucharás decir con mucha frecuencia.

 

Crédito fotografía: Belphnaque / Ver portafolio

 

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Debes Hacer Un Cambio De Chip: De Espectador a Actor En Tu Propia Historia

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De Espectador a Actor - Joel Pinto RomeroY aunque a partir del título pudieras pensar que este es uno de esos posts en los que te voy a hablar de energía positivas, de optimismo, de “desarrolla todo tu potencial” y esas cosas, pues no. El tema no va por allí. No esta vez.

En esta oportunidad quiero hablarte de una situación perfectamente real y objetiva: Quiero hablarte de responsabilidades.

Y en especial, de “tus” responsabilidades, o mejor dicho de “tu” responsabilidad, del papel que tú tienes como responsable del desarrollo de tu propio negocio, como actor en lugar de espectador en tu propia historia.

 

Esa manía tan tóxica que tenemos de buscar culpables antes de resolver los problemas.

¿Te imaginas que los bomberos, al llegar a un incendio, se detuvieran a buscar quién fue el responsable en lugar de apagar inmediatamente el fuego para que no se propague a las casas de los vecinos y cause más daño?

O en un caso más sencillo, ¿te imaginas que a mitad de un partido de fútbol, el arquero comience a permitir que le metan todos los goles del mundo y el director técnico del equipo no hiciera nada al respecto?

Si puedes anticipar que los resultados no serán los esperados, es mejor que actúes sobre el problema tan pronto puedas.

En el primer caso es obvio: Hay una situación de emergencia que hay que resolver, por lo que la solución está clara. Primero apagamos el fuego y luego miramos lo demás. No hay discusión. Es lo que indica el sentido común y es lo que genera los mejores resultados.

En el segundo caso, ya es un poco más complicado, porque entran a jugar un rol importante distintos criterios, muchos de los cuales son bastante subjetivos: que si el arquero puede estar pasando por una mala racha, que hay que darle una oportunidad, que después del medio tiempo seguramente lo hará mejor, que es el capitán del equipo y el resto de jugadores podría desmotivarse si lo sacas..  en fin, historias todas, muy valiosas, seguramente importantes, con una buena base, pero bastante subjetivas.

¿Pero qué es lo que ocurre entonces?

 

Que al final del juego, si no tomas las decisiones adecuadas y a tiempo, el equipo que diriges pierde.

 

Y si nos referimos a tu empresa, pues ya es mucho más claro aún: al final de todo, la que pierde es la empresa, tu empresa, tu negocio. Es por ello que no debes ser el espectador, la persona que ve como los problemas ocurren y busca solamente quién es el responsable de tal situación para armarle un lío, pegarle cuatro gritos o echarlo a la calle.

No se trata, o no se debería tratar, de una demostración de fuerza, sino de una demostración de tu capacidad para analizar los problemas que aquejan a tu proyecto y darles adecuada solución, y en el momento correcto, y liderar a tu equipo para que siga el rumbo correcto.

Sé que muchas veces la subjetividad nubla la capacidad que tenemos de ser objetivos y no nos deja ver las cosas con claridad, sobre todo cuando hay vínculos emocionales fuertes o relaciones personales de por medio.

Sin embargo, recuerda que, por encima de todas las cosas, es tu negocio y, por lo tanto, tu responsabilidad directa.

Y cuando digo “responsabilidad directa” me refiero a que no basta simplemente con que contrates gente profesionalmente preparada para que haga el trabajo que se supone que debe hacer y el que tu necesitas que se haga, que es primordial.

Sino me refiero también a que asumas un papel más protagonista en el crecimiento de tu proyecto, asegurándote en todo momento que todas las personas que están involucradas estén en la senda correcta y orientadas hacia el logro de las metas que se han planteado.

Sentarte en tu escritorio a esperar que la gente te presente sus propuestas y sus ideas, que te muestren los resultados de su trabajo, es una actitud muy típica de los jefes de antaño, pero que deja de tener sentido cuando te das cuenta de que, después de todo, lo que está en juego es tu proyecto empresarial.

Sí, está claro que, al final de cuentas, puedes desarrollar una capacidad natural para descubrir quién es el responsable de cada entuerto y echarlo a la calle sin parpadear, pero… ¿eso qué te aporta?, ¿se hace tu proyecto más grande y fuerte cada vez que te ocurre algo así?

Es necesario que hagas un cambio de chip: De espectador a actor, y de jefe a líder. Suena muy fácil, pero no lo es. Sin embargo, la diferencia en los resultados que podrás obtener, bien vale la pena y el esfuerzo.

 

Crédito: gpointstudio | Ver portfolio y Jakob Owens en Unsplash

 

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