Construye Tu Legado: Escribir un Libro, Sembrar un Árbol y Tener un Hijo.

Construye Tu Legado: Escribir un Libro, Sembrar un Árbol y Tener un Hijo.

En un mundo donde la vida se nos va generalmente de “nómina en nómina” o de “quincena en quincena”, un mundo en el que la rutina diaria generalmente nos hace sentir agobiados o extraordinariamente ocupados con las múltiples tareas que tenemos que hacer.

En una sociedad en la que tenemos que desempeñar al mismo tiempo múltiples roles, siempre es bueno hacer una pausa y tratar de encontrar el sentido que tienen todas las cosas.

Dicen los entendidos que para que la vida tenga sentido, “hay que escribir un libro, sembrar un árbol y tener un hijo”. Y yo, quizás como muchas otras personas, pues lo he tenido en mis labios muchas veces.

Una y otra vez lo he utilizado para recordarme a mi mismo y a las personas con las que conversaba, que hay cosas más importantes en la vida que simplemente trabajar para ganarte un salario y pagar las facturas.

Hay cosas que realmente valen la pena, que le dan sentido a todo el esfuerzo que haces día a día.

¿Pero qué significa realmente este dicho tan popular?

Pues mientras me preparaba para escribir este artículo, indagué por Internet y encontré lo siguiente:

“Este dicho tan popular, se basa en la adaptación de un relato profético de Mujámmad, el mensajero del islam. Aunque  es muy conocido, pocos saben su significado y el objetivo de estas tres cosas mencionadas, que son: el hijo, el libro y el árbol.

Escribir un libro: el libro que se cita en el famoso dicho hace referencia al saber o al conocimiento que puede dejar alguna persona tras estudios o investigaciones. Sin embargo, dicho conocimiento debe ser beneficioso y provechoso para la gente.

Plantar un árbol: la persona que planta un árbol o pone la semilla del mismo para que crezca, será recompensada, cada vez que una persona coma el fruto del árbol, repose bajo su sombra o pueda beneficiarse de cualquier forma

Tener un hijo: cuando envejecemos, nuestros hijos van a cuidar de nosotros y cuando morimos ellos van a ser nuestro legado, nuestra descendencia.”

¡Fíjate qué cosa tan preciosa! Cuando dices el dicho sin haber profundizado en su significado, suena bonito pero ya está.

Cuando conoces de dónde viene y cuál es el sentido de cada frase, entonces adquiere un significado mucho más profundo.

Todos tenemos una historia que contar y las herramientas están disponibles por doquier.

 

Cuando converso con mis clientes y les comentó acerca de la necesidad de construir una presencia digital que les permita sacarle provecho a toda la experiencia profesional, laboral y empresarial que han acumulado durante todos sus años de carrera, muchos de ellos se encogen de hombros y me dicen: “¡Es que no tengo nada que contar!”, o en algunos casos, “¿De qué voy a hablar?”

Y no puedo hacer otra cosa que preguntarme: Después de tantos años de esfuerzo y sacrificio estudiando, trabajando, levantándote todos los días temprano para llegar a la oficina, para ir a la Universidad, para visitar clientes, para atender tus responsabilidades diarias, para asistir a cursos, después de tanto esfuerzo y dedicación, ¿no tienes nada que contar?

Pues claro que tenemos una historia que contar y se llama “conocimiento y experiencia”.

Y necesariamente lo tengo que decir en voz muy alta: “¡Claro que tienes una historia que contar, y es la historia que te ha generado todas las alegrías, satisfacciones, preocupaciones, noches sin dormir, dolores de barriga, crisis de nervios, y muchas otras cosas que has vivido durante todo este tiempo!”.

Y, a diferencia de hace unos pocos años atrás, hoy en día las herramientas existen y están accesibles para todo el mundo, es decir, para todo aquel que quiera romper el silencio y construir su legado, para que de él puedan alimentarse las personas que vienen detrás, tanto en su sector profesional, como en el ámbito laboral, familiar y personal.

Para que otros se puedan beneficiar de la historia que has vivido en tu vida profesional.

 

Fíjate hasta donde llega el dicho: el árbol para que de sombra y comida a todas las personas que se acerquen a él, el libro para compartir conocimiento y sabiduría, y los hijos para que cuiden de ti cuando estés viejo y para que sean los herederos de tu legado.

Quizás para ti, después de tantos años haciendo lo mismo, día tras otro, lo que más desees sea retirarte a disfrutar de una merecida pensión e infinitas horas de disfrute al lado de tus seres queridos, por supuesto que sí.

Pero, ¿por qué dejar que tu historia, quizás una historia preciosa, simplemente desaparezca el día que te jubilas o decides retirarte de la vida profesional? ¿por qué apagar esa luz que hay dentro de ti y que ha servido de faro para tantas otras personas tantas veces y en tan distintas circunstancias?

¿Por qué no permitir que tu experiencia de vida, tus vivencias, sean una escuela para los que vienen detrás de ti y están comenzando la vida?

¿Es que acaso no vale la pena tratar de evitarle a los futuros profesionales del mundo los muchísimos dolores de cabeza que se tienen cuando se comienza a trabajar sin tener experiencia alguna?

¿Es que acaso no vale la pena compartir con todos los maravillosos secretos que has podido descubrir en tu sector profesional luego de veinte, treinta, quizás hasta cuarenta años de trabajo?

¿Realmente no vale la pena?

Pues yo creo que sí.

Por eso quiero celebrar contigo hoy el lanzamiento de mi canal en Youtube.

 

Simplemente porque creo que el conocimiento y la experiencia que he acumulado durante todos estos años de vida profesional y laboral, pueden resolverle la vida a más de un emprendedor que no sabe o que no entiende cómo poner en marcha las ventas en su proyecto, o que ya lo ha hecho pero no está contento con los resultados que ha obtenido hasta ahora.

La misma razón por la que comencé a escribir mi blog hace seis años atrás: crear un espacio para conversar y compartir experiencias profesionales, laborales y, ¿por qué no? personales.

Porque aunque cueste creerlo, “lo que un hombre tira a la basura, puede ser un tesoro para otros”.

En todo momento, en algún lugar del mundo, hay alguien a quien mis consejos le serán de mucha ayuda, alguien que leyendo mis artículos o viendo los vídeos que comenzaré a publicar en mi canal, encontrará una respuesta franca y sensata a ese problema que le ha estado robando el sueño durante las últimas semanas.

Y eso, para mi, realmente vale la pena. Esa es la persona que se beneficiará de mi conocimiento y de mi experiencia profesional, esa es la persona que se refugiará del sol agobiante bajo la sombra de mis ramas, ese es el legado que mis hijos recibirán de mi, para que en su vida profesional y personal, puedan también seguir la voz de su padre.

Por todo ello, hoy quiero invitar a compartir conmigo en este nuevo espacio.

Nos vemos 😀

 

 

“El Martillazo Es Gratis”: El Valor Real Del Conocimiento.

“El Martillazo Es Gratis”: El Valor Real Del Conocimiento - Joel Pinto RomeroEsta es la historia de un señor que tenía una empresa de transporte de carga marítima. Tenía dos barcos en su flota y con ellos, no se daba abasto para cubrir la gran demanda de sus servicios.

Todos los días recibían solicitudes para enviar mercancía a distintos países, unos más cerca, otros no tanto, y así iba la vida para este personaje. La historia cuenta que así pasaron los años y este señor continuaba manejando un negocio próspero, ganaba mucho dinero y seguía teniendo la confianza de sus clientes.

Cierta mañana, le llamaron para decirle que uno de sus barcos había dejado de funcionar. No podían ponerlo en marcha. Por alguna razón desconocida, los motores no encendían y ahora se producía un ruido sordo, pero muy persistente, que no se sabía de dónde provenía. Ninguno de los técnicos ni los ingenieros que trabajaban en la empresa, tenían idea de cual podría ser el problema.

Nuestro personaje estaba desesperado, angustiado, porque por cada minuto que el barco pasaba parado, él estaba dejando de ganar millones de euros y eso no le gustaba para nada.

Pasó un día y no podían encontrar en toda la ciudad, ni en ciudades cercanas, a un especialista que pudiera ayudarles a resolver su problema, hasta que, finalmente, un amigo suyo le llamó y le dijo:

“Llama a Mr. Peterson. Este es su teléfono. Tengo entendido que es un especialista en barcos como el tuyo. El único que hay por todos estos lados”

Por supuesto que la llamada se produjo de inmediato. Nuestro amigo llamó al Sr. Peterson, le explicó su problema. Peterson le dijo que podía ayudarle a resolverlo y acordaron entonces verse al día siguiente.

Cuando llegó a la empresa, el Sr. Peterson fue muy amablemente recibido por nuestro personaje, quién le explicó la angustia que sentía por todo lo que estaba pasando, por la ignorancia de sus empleados, por lo mucho que afectaba a su negocio el que el barco no estuviera funcionando, y sobre todo, por ese ruido extraño, sordo y atormentante que ahora se escuchaba en todo el barco.

El Sr. Peterson dedicó un par de horas a conversar con los ingenieros y técnicos de la empresa. Luego caminó por otras dos horas alrededor del barco. Un par de horas más por los pasillos internos. Auscultó las paredes de adentro. Las de afuera también, hasta que, finalmente, dijo:

“Voilá. Aquí está.” – sacó un pedazo de tiza de su bolsillo, hizo un círculo como de diez centímetros de diámetro en una de las paredes y dijo – “Aquí está el problema”

Todos se quedaron mudos ante tal situación. El Sr. Peterson sacó de su bolsa un martillo, se arremangó la camisa y, con toda su fuerza dio un duro y seco golpe justo en el centro del círculo que había dibujado, y le dijo al oficial del barco. “Pruebe a encender los motores ahora”

El ingeniero acudió a la sala de máquinas y, entre dudas y sorpresa aún, pulsó el botón para encender el barco y, para mayor sorpresa aún de todos, incluyendo el dueño de la empresa, el barco encendió sin problema y aquel ruido ensordecedor, que los había torturado por días, había desaparecido totalmente.

Todos gritaron de alegría, saltaron entusiasmados felicitándose mutuamente y alabando el trabajo que había hecho el señor Peterson. Nuestro personaje no se quedaba atrás en su alegría y, efusivamente, le agradecía al Sr. Peterson por haber resuelto tan extraño problema.

Mr. Peterson dijo entonces: “Deme un segundo para prepararle la factura por mis servicios” – cogió una libreta de facturas de su bolso y garrapateó por unos minutos hasta entregarla en manos de nuestro personaje, el dueño de la empresa.

Al verla, su rostro se puso pálido, los ojos se abrieron al igual que su boca y no pudo articular una palabra. Balbuceó:

“¿¿¿¿Qué????……¿¿¿Dos millones de euros????……¿¿¿¿Por un círculo de tiza y un martillazo???”

Mr. Peterson, que no había perdido su compostura, le respondió:


“El martillazo es gratis. Yo le cobro porque supe darlo en el sitio preciso para resolver su problema”.

 

Moraleja de esta historia:

 

“No cobres solamente por tu tiempo. Cobra también por saber utilizarlo de manera efectiva para resolver los problemas de tu cliente”

 

Nota: Esta historia no es mía. La he escuchado cientos de veces en charlas y entrenamientos de ventas, y la he tenido como referencia siempre que se habla del valor del conocimiento.

 

 

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