¿Por Qué Escogí Utilizar Un Lenguaje Sencillo y Cercano?

¿Por Qué Escogí Utilizar Un Lenguaje Sencillo y Cercano?

Soy del pensar que la publicidad más efectiva es aquella que tiene un mensaje directo, claro y perfectamente alineado con las verdaderas razones que impulsan a un público determinado a consumir un producto o servicio específico.

Muchas veces me quedo muy negativamente impresionado cuando escucho o veo la publicidad que hacen marcas importantes utilizando mensajes tan enrevesados, tan complicados de entender y de digerir, que solamente puedo preguntarme: “¿Realmente estos mensajes generan un impacto positivo en la audiencia a la que se dirigen?, ¿realmente generan el efecto que se persigue o quedan solamente para engordar el orgullo de quien lo creó?”.

Voy a contarte una historia que viví hace ya algunos años en la empresa en la que tuve mi mejor y más gratificante experiencia profesional. Para ese momento yo era director de ventas y en la empresa estábamos a la búsqueda de un gerente de marketing.

Resulta que el candidato que fue contratado venía de una importante corporación internacional y poseía una vasta experiencia como respaldo, una experiencia de muchos años. Pero lo que más me llamaba la atención era su labia.

Si señor. El caballero en cuestión tenía una labia digna de los mejores vendedores del mundo. Yo realmente tenía que quitarme el sombrero delante de él. La forma en que utilizaba sus palabras y la manera en que manejaba su amplia experiencia para hacer sentir inferiores a los demás, era alucinante.

Cuando tu labia es superior a los resultados que eres capaz de generar, eres sencillamente un “vendedor de humo”.

Mi jefe en ese entonces cayó víctima de su embrujo y, desde ese momento en adelante, comenzaron a tomarse las decisiones que el gerente de marketing indicaba, más porque lo recomendaba él que porque realmente fueran las decisiones que mejor nos ayudarían a alcanzar nuestros objetivos comerciales.

Mi situación como director de ventas era difícil. Yo tenía que dirigir a mi equipo y alinear a mi grupo con las políticas de marketing de la empresa. Era mi responsabilidad.

Sin embargo, cuando teníamos reuniones de gerencia, se me hacía muy difícil defender delante de mi jefe la información que obtenía del mercado a través de mis vendedores.

El gerente de marketing, sin haber salido ni una sola vez a la calle con nuestro producto y sin siquiera haberse sentado con ventas para conocer más de cerca el mercado, seguía recomendando las acciones que él consideraba correctas y que le habían dado resultados en el pasado, con productos diferentes, sin adaptarlas ni por un momento a la situación real de nuestra empresa en ese momento.

 

Para que la comunicación sea efectiva, tu interlocutor tiene que entender claramente lo que tratas de decirle.

 

Fue entonces que decidí dejarme de tonterías y comenzar a poner las realidades del mercado sobre la mesa: los números, las razones por las que nuestros clientes nos compraban o dejaban de hacerlo, las quejas que ellos tenían con respecto al producto y las recomendaciones que ellos mismos nos daban para mejorar.

Fue entonces que comencé a hablar de una forma clara y directa: Si hacemos “A” dejamos de ganar más dinero. Si hacemos “B” ganamos más dinero. Apoyado, por supuesto, por la información de mercado. En nuestras reuniones, comencé a destacar de forma clara el porqué lo que estábamos haciendo no nos estaba poniendo enfrente del público adecuado y recomendaba las cosas que el propio mercado me indicaba como direcciones correctas.

Cuando las cosas son verdaderas, no necesitan explicaciones superfluas ni trucos para captar la atención.

Cuando comencé a hablarle a mi jefe en este tono, fue entonces que las cosas comenzaron a cambiar. La influencia que tenía sobre él el director de marketing dejó de ser tan fuerte y comenzamos a tomar decisiones en las que las acciones de marketing se concentraban en asistir a ventas a lograr mejores objetivos comerciales, ayudando por ende al crecimiento del negocio en general.

Desde ese momento todo cambió y pudimos, gracias a Dios, disfrutar del tercer mejor año de ventas que había tenido la empresa en sus, para entonces, 15 años de existencia.

 

Cada público tiene su lenguaje. Aprende cuál es el lenguaje del tuyo.

 

¿Te ha pasado alguna vez que el médico trata de explicarte lo que tienes y utiliza palabras que para ti son completamente indescifrables? ¿Te has quedado “sordo” delante de alguien, solamente porque utiliza un lenguaje que tú eres incapaz de comprender?

Mi esposa es odontólogo y recuerdo claramente como, durante nuestros años de novios, me aburría espantosamente en las reuniones que teníamos con su grupo de amigos porque lo único que hacían era hablar de dientes y más dientes.

Recuerdo que hice mucha amistad con la pareja de una de sus compañeras de estudio, porque justamente nos hacíamos compañía los dos cuando íbamos a fiestas y reuniones del grupo porque, mientras ellas estaban hablando de sus dientes y sus cosas, nosotros estábamos hablando de lo nuestro, en nuestro propio lenguaje, uno que entendíamos claramente cada uno de nosotros.

Si utilizas el lenguaje que utiliza tu cliente, podrás crear con ellos relaciones mucho más duraderas y nutritivas.

Mis clientes son, en su mayoría, dueños de empresas y emprendedores que vienen de áreas profesionales distintas a la mía. Casi ninguno de ellos tiene una formación en ventas como la he tenido yo, por lo que casi ninguno de ellos conoce el significado de los términos que utilizamos nosotros, los que nos consideramos vendedores profesionales.

¿Tendría sentido entonces que yo escribiera cada uno de mis artículos como si fuese a leerlo alguien que maneja el mismo lenguaje que yo? ¿Tendría sentido que yo tratara de comunicarme con mis clientes utilizando un código que ellos desconocen?

Pues obviamente no. No tendría sentido en lo absoluto porque el único que entendería el mensaje sería yo, y los que tienen una experiencia profesional semejante a la mía. Y la persona que realmente es importante, mi cliente y los que manejan un lenguaje como el de ellos, se quedarían por fuera.

Es por ello que debes utilizar el mismo lenguaje que conoce tu cliente, la persona a la que te diriges. Como decimos los vendedores profesionales: “tu público objetivo”. Solamente partiendo del uso de un lenguaje que les resulte conocido y familiar, podrán entonces tus relaciones con ellos ser más cercanas y productivas.

Y mientras más directo y claro, mucho mejor, en palabras que entiendan con facilidad, impidiendo que tu mensaje se preste a segundas y, generalmente, malas interpretaciones o que, sencillamente, el mensaje no llegue con fortaleza a su destino.

 

Crédito fotografía: Ogerepus / Ver portafolio

 

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LUCY: ¿Estamos Conscientes De La Trascendencia del Contenido Que Generamos?

LUCY: ¿Estamos Conscientes De La Trascendencia del Contenido Que Generamos? - Joel Pinto RomeroCon la explosión de las distintas plataformas sociales, tu empresa tiene la oportunidad de comunicarse directamente con sus clientes, en un espacio abierto, a la vista de todo el mundo y con la capacidad de llegarle a cientos, miles de personas.

Una responsabilidad que antes recaía en profesionales específicamente preparados en temas de comunicación, es ahora un espacio abierto en el que cualquier persona, como tú y yo, sin ninguna experiencia ni preparación previas, puede participar.

Y es allí donde creo que puede estar la razón del tema que me mueve el día de hoy: la trascendencia del contenido que tú, cada día, con mayor o menor frecuencia, compartes con las personas que te siguen y leen tanto en tu página de Facebook, como en tu cuenta de Twitter, el blog de tu empresa, en fin, en cualquiera de las plataformas que hayas escogido para entablar conversación con ellos.

¿Cómo impacta ese contenido a las personas que lo leen?¿Qué valor aporta a sus vidas?¿Las enriquece?¿Las hace mejores?

O por el contrario…

 

La película Lucy y una invitación abierta al consumo de drogas.

 

Hace unas semanas fui con mi pareja a ver la película “Lucy”, protagonizada por Scarlett Johannson y Morgan Freeman. Ambos actores me gustan un montón, él por las muchas películas que he visto suyas, y ella porque me parece una heroína fenomenal, desde que vi su participación en “Los Vengadores”.

Ojo, que no soy crítico de cine. Vaya por delante la aclaratoria. La película no te la voy a contar, porque sería bueno que tú la vieras y te formaras tu propia opinión. Los efectos especiales son espectaculares, la banda sonora está muy bien también y, en general, los que hicieron la película supieron crear ese ambiente tenso, angustiante y de ansiedad, que caracteriza a este tipo de género. Por ese lado, todo muy bien.

Sin embargo, hacia el final de la película, mi esposa y yo nos quedamos boquiabiertos. El mensaje que quedó palpitando en nuestras cabezas, con una fuerza enorme, fue espantoso.

Consumir drogas, te convertirá en un dios omnipresente.

Existe una droga en el mundo que te da la capacidad de usar el 100% de tu cerebro, de convertirte en un ser invencible, de tener súper poderes y, finalmente, “ser omnipresente” como Dios mismo.

¡Vaya una oferta interesante para un joven adolescente que esté pasando por momentos difíciles en su vida!

O para incluso una persona más crecidita que pueda encontrar en este mensaje la esperanza que tanto necesita para seguir llevando su vida adelante.

 

Sé consciente del contenido que generas y de su impacto.

 

Obviamente, no sé que pudo estar pasando por la mente de las personas que escribieron el guión de esta película, ni tampoco sus intenciones, ni nada de eso. Lo que si me queda claro es que, en algún momento del camino, dejaron de prestarle atención a algo: El impacto que el contenido de la película podía tener en la audiencia que la iba a recibir.

Para tus fans y seguidores, lo que tu digas y compartas puede tener un impacto importante en sus vidas.

Y es algo que tú tienes que tener muy en cuenta, independientemente de tu producto, de tu empresa y del tipo de industria en el que te mueves: Siempre van a haber personas que te tendrán como referente de algo, para quienes lo que tú dices les sirve de guía y lo toman como modelo.

Para ellos, el contenido que tú generas y compartes en tus perfiles sociales tiene una importancia que puede ir mucho más allá de lo que tú puedes medir con herramientas analíticas. Tus ideas y propuestas pueden cambiar sus vidas… para bien o para mal.

¿Estás dispuesto a asumir la responsabilidad que eso conlleva?

 

Dispuestos a perder la vida para ser los más populares del grupo.

 

¿Conoces el programa “Ciencia para Estúpidos” del Discovery Channel? ¿Te has fijado en la cantidad de personas que hacen cosas en las que corren riesgos enormes, todo con el fin de colgar en YouTube un vídeo que se haga viral?

Huesos y narices rotas, personas que han sufrido lesiones permanentes, habrá incluso personas que han perdido la vida tratando de hacer cosas que antes solamente las hacían individuos específicamente entrenados para ello: lanzarse en esquíes  por pendientes muy inclinadas, saltar sobre vehículos, y otras cosas.

¿Cuántos huesos te quieres romper para que tu vídeo en YouTube sea viral?

Es realmente infinita la cantidad de estupideces que la gente, sobre todo los más jóvenes, está dispuesta a hacer para ganar notoriedad y ser los más populares de sus grupos.

¿Cuándo vamos a parar? ¿Cuándo vamos a dejar de estar dispuestos a perderlo todo, por lograr esos “15 minutos de fama” que tanta gente busca ansiosamente?

 

Asumamos nuestra responsabilidad como comunicadores.

 

Ya que te has decidido a utilizar las plataformas sociales para compartir con tus clientes y amigos el contenido que genera tu empresa, y contenido interesante generado por otros, debes tener en mente siempre esta responsabilidad.

Como comunicador, eres moralmente responsable del impacto que tus palabras e ideas tienen en el público que las recibe.

Siempre habrá personas que vean a tu empresa, tu producto o incluso tu propia persona, como un referente de algo. Para ellos, lo que tu dices es muy importante y puede tener importantes consecuencias en sus vidas, en sus negocios, en sus profesiones, tanto positivas como negativas.

Si realmente queremos construir un mundo mejor, asegúrate, siempre que puedas, de que el contenido que generas y el que compartes, aporta valor a sus vidas, resuelve problemas, los ayuda a ser mejores, los concientiza acerca de temas importantes.

Solamente de esa manera, estaremos siendo comunicadores responsables ante el mundo y ante nosotros mismos. ¿No te parece que así todo sería mejor?

 

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