¿A Dónde Se Fueron Tus Modales Digitales?

¿A Dónde Se Fueron Tus Modales Digitales?

Dicen que “el sentido común es el menos común de los sentidos” y no en balde porque pareciera que, a pesar de que la tecnología avanza a pasos aceleradísimos, nosotros – los usuarios de dichas tecnologías – comenzamos a quedarnos atrás y no avanzamos al mismo ritmo.

Hay cosas que deberían ser, como decíamos en Venezuela, “de cajón”, es decir obvias, que no requieren explicación, que todo el mundo las entiende y las conoce, y que la mayoría de las personas las toman en consideración.

Pero la realidad es, lamentablemente, otra.

Y como siempre, ejemplos, que de estos tengo un montón: Hace tres semanas (quizás más) le escribí al programador de una empresa con la que estaba iniciando una relación comercial para que me aclarara algunas dudas que yo tenía con respecto al catálogo de productos de la empresa.

De nuevo te repito: estaba iniciando una relación comercial con ellos, es decir, soy el cliente y ellos el proveedor. Pero bueno, el caso es que, los días y las semanas han pasado y yo aún no recibo respuesta del programador.

¿Quieres una regla de oro? Trata a tus clientes como quieres que ellos te traten a ti.

¿Consecuencias? Que ya tomé la decisión de hacer negocios con otra empresa, porque si este es el trato que reciben los clientes, imagínate tú que puede pasar en el futuro.

También me ocurre por whatsapp, que le escribo a personas con las que tengo relaciones comerciales, pasan los días y no recibo respuesta. Y sabes que en whatsapp es fácil saber si la persona ha leído o no tu mensaje porque salen unas marquitas de color azul.

¿No has tenido tú una de esas conversaciones telefónicas con el representante comercial de alguna empresa, en la que te sientes sencillamente avasallado, atropellado, que no has podido siquiera articular una sola palabra para explicar que no te interesa lo que ofrecen?

Por ello el título de este post: ¿A dónde se fueron tus modales digitales? ¿Quién nos dijo que estaba bien ser ahora un maleducado digital?

 

Independientemente de la herramienta, la comunicación sigue siendo la misma y aplican las mismas reglas.

 

¿Recuerdas las reglas del buen hablante y del buen oyente? ¿Aquéllas que decían que teníamos que escuchar con atención, no interrumpir a la persona que hablaba, esperar nuestro turno, utilizar un tono de voz adecuado?

Pues resulta que ahora es normal saltarse todas esas normas de buena educación.
Ahora, como estamos en un entorno digital donde somos básicamente anónimos – personas ocultas detrás de la pantalla de un ordenador o de un teléfono – entonces si es válido saltarse las normas, ser irrespetuosos, alzar el tono de voz, no responder a la persona que nos habla directamente, en fin, ya tienes la idea.

Y yo, como siempre, me pregunto: ¿Desde cuando ser educado es opcional?

Sobre todo cuando hablamos de relaciones profesionales. Quizás a nivel personal tú puedes hacer lo que tú quieras, porque cada quien es libre de decidir la imagen que quiere transmitir al mundo, y eso está bien. Es tu decisión, eres libre de hacerlo y eres tú quien correrá con las consecuencias.

Pero, ¿en un entorno profesional?

Hace un tiempo conversaba en LinkedIn con un compañero que decía especializarse en “marketing ético” y cuando me invitó a su grupo no pude hacer otra cosa que preguntarle: ¿Cómo que marketing “ético”? ¿Es que acaso se puede hacer marketing “no-ético”?

Es decir, ¿tengo la opción de escoger si soy, o no, una persona ética?… entonces, ¿tengo la opción de ser una persona honesta o deshonesta?, ¿mentirosa o sincera? ¿Son realmente estos valores opcionales?

Pues yo creo firmemente que no, que no es aceptable en un entorno profesional y mucho menos aún en nuestras relaciones con las personas que llamamos, o que debemos llamar, “clientes”.

 

Un cliente maltratado no solamente es un cliente perdido sino también un dinero que dejas de ganar.

 

Y de nuevo podría aceptar que tú me dijeras que en tu entorno personal puedes hacer lo que tú quieras, porque es verdad. Lo acepto. Pero no en un entorno profesional y, mucho menos, cuando estás tratando con tus clientes.

Te cuento un ejemplo para ilustrar el punto: Tuve la oportunidad de trabajar para una importante empresa internacional que tenía un “departamento de recuperación de bajas” cuya función era, precisamente, visitar a cada uno de los clientes que habían decidido cancelar sus contratos y hacer negocios con otra empresa.

La estrategia era muy simple: A esos clientes la empresa le ofrecía villas y castillos para que volvieran, llegando incluso a hacerle ofertas mejores que las que se hacían para la captación de clientes nuevos.

¿Tiene sentido? Yo creo que no, y si lo tiene, es muy poquito. ¿Por qué?

Porque un cliente que se ha dado de baja ya ha tomado la decisión de irse con tu competencia. Es decir que ya pasó por todas las etapas del descontento: ya se molestó con tu empresa, ya quizás quiso darte una segunda oportunidad, se volvió a molestar, pensó en contratar a otra compañía y no lo hizo, lo volvió a pensar, se desencantó de tu servicio y, finalmente, decidió irse.

Ya el divorcio está firmado. El cliente se fue con otra empresa. ¿Qué vas a hacer ahora?

Está comprobado por muchísimos estudios que el costo de recuperar a este cliente es muchísimo más alto que el costo de conseguir un cliente nuevo y muchísimo más alto aún que el costo de mantener a tus clientes contentos.

¿Vale entonces la pena tratar mal a tus clientes? ¿Tratarlos de forma irrespetuosa, arrogante, insensible?

¿No te das cuenta que al hacerlo, incluso al simplemente permitir que tus empleados lo hagan, le estás haciendo un daño muy profundo a tu negocio?

Piensa que un cliente que se va es un cliente que difícilmente vuelva por lo que ese dinero que te ganabas con él lo perdiste casi que para siempre.

Yo creo que una regla de oro, que viene muy bien que recuerdes siempre, es aquella de “trata a los demás de la misma manera que quieres que te traten a ti”, tan sólo le agregaría que “si son tus clientes, más aún”

Ser educado no es opcional, ni debería ser opcional. Es algo que debes tomar muy en cuenta en tus relaciones profesionales y comerciales.

Ser educado es de profesionales, de personas buenas y correctas, de seres humanos, y un trato educado y cortés es lo mínimo que se merece cualquier ser humano.

 

Crédito fotografía: Thomas Teufel – Ver portafolio

 

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No Es Lo Mismo Ser Un Emprendedor Que Un Aventurero.

No Es Lo Mismo Ser Un Emprendedor Que Un Aventurero - Joel Pinto RomeroNi tampoco es lo mismo emprender una aventura que aventurarse en un emprendimiento.

Aunque pareciera ser un juego de palabras que no tiene mayor importancia, no es así.

Seguramente tu también, como buen emprendedor que eres y como dueño de tu propio negocio, habrás asistido a diversos cursos, seminarios y charlas para emprendedores. ¿Te has fijado que se hace mucho énfasis en que debes sentir pasión por lo que haces, que debes tener mucha ilusión, trabajar muy duro, mantener un espíritu innovador, que no te detengas ante nada?

¿Te has fijado cómo se hace énfasis en el hecho de que, para emprender, no hace falta siquiera tener capital, o incluso en algunos casos, se le resta importancia al hecho de tener un plan? A veces pareciera que para emprender solo hace falta tener ganas.

Y quiero detenerme en estos dos puntos, porque creo que vale la pena que conversemos un rato acerca de ellos: el dinero y el plan.

 

Emprender sin dinero, implica que vas a pasar trabajo sin necesidad.

 

En muchos casos se dice que los jóvenes no necesitan financiamiento para emprender nuevos negocios, por el hecho de no tener hijos, no tener obligaciones financieras, o simplemente vivir aún con sus padres.

Se entiende que un joven sin hijos, tenga una menor carga financiera. Hasta ese punto, vamos bien, pero ¿quién dijo que un joven que vive aún con sus padres no tiene financiamiento?,¿qué pasa con el dinero que gastan los padres en pagar los recibos de luz, de teléfono, alquiler, comida, etc…?¿No es esa una forma de financiar los gastos de una empresa que comienza operando desde casa?

En estos casos, es valioso que pongamos los puntos sobre las íes, antes de que vayamos a estar alentando a los chicos recién salidos de la universidad a lanzarse al mundo de los negocios con mucha ilusión y sin un centavo en el bolsillo.

Lo más seguro es que su idea, que pudo haber sido extraordinariamente buena, no vea la luz, por el simple hecho de haber seguido un mal consejo. Y eso le ha pasado ya a más de uno.

 

No tener un plan, es no tener un rumbo, es no tener una guía.

 

Nadie, en su sano juicio, decide un día irse de aventura sin por lo menos preparar una mochila con una botella de agua y algo para picar, o incluso tener un mapa o una idea medianamente clara de lo que le espera.

Eso es tener un plan. No sé si a ti te ha sorprendido igual que a mi, pero en muchas de las charlas que he asistido no se menciona en lo absoluto la necesidad de hacer un plan, aunque sea un bosquejo sencillo de lo que tu negocio va a ser, del cómo va a funcionar, de las cosas que vas a necesitar, lo que llaman “El plan en la servilleta”.

Está claro que es sumamente importante mantener una actitud positiva y proactiva, tener ilusión, amar lo que haces y la idea que tienes para tu negocio. En eso estamos cien por ciento de acuerdo, pero también es necesario tener un plan de negocios, sencillo, breve, en el cual analices por lo menos los elementos claves, ¿recuerdas?: fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.

Te aseguro que haciendo este breve ejercicio, te sentirás mucho más tranquilo y podrás gestionar tu negocio de manera más efectiva.

 

¿Qué puedes hacer entonces para ser realmente un emprendedor y no un simple aventurero?

 

  • Primero que nada, establece con claridad a dónde quieres llegar y cuánto tiempo quieres demorarte en ello. El “hacia dónde” es importante para asegurarte de que todas tus acciones te llevan en esa dirección. El “cuanto tiempo” es igualmente importante, porque te permite cambiar de rumbo si es necesario o te estás demorando más de la cuenta.
  • Asegúrate de contar con dinero suficiente para cubrir tus gastos, por lo menos, por los dos primeros años. Si esto es imposible, trata de que sea por lo menos los primeros 12 meses. Si no lo haces, tu emprendimiento dependerá de las ventas que hagas y cualquier fluctuación del negocio te pondrá en grave peligro. OJO: ¡Si vives aún con tus padres, la financiación la tienes semi-aprobada! 😀
  • Haz un plan concreto de cómo vas a conseguir tus clientes, tu fuente de dinero. Una idea ejemplar no se convierte en un tremendo negocio hasta que no logra que los clientes potenciales la compren, sea la idea que sea.
  • Define con claridad que vas a hacer y las decisiones que vas a tomar a medida que tu negocio crece. Muchas veces ocurre que el crecimiento de tu negocio llena tus bolsillos, pero no genera crecimiento real. Asegúrate de que es al revés: Crece primero y luego aumenta el dinero que entra en tus bolsillos progresivamente.

Ser emprendedor es una aventura maravillosa, siempre y cuando se lleve a cabo con un mínimo de sentido común. No conviertas tu emprendimiento en una pesadilla, ni dejes que tu idea maravillosa muera, por no habértela tomado un poquito más en serio.

 

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Yo Comparto, Tú Compartes. Y Ellos… ¿Están Compartiendo También?

Yo Comparto, Tú Compartes. ¿Y Ellos? - Joel Pinto RomeroHace unas semanas, conversando con un par de compañeros muy apreciados, Andrés (@Ander73)y Tania (@TaniaMontoro) acerca de los pilares de las redes sociales, Andrés hizo el comentario de que casi todos los que “habitamos” a este lado, entendemos que compartir y conversar son verbos clave.

Y es cierto: casi todos los que “habitamos a este lado”, que estamos vinculados con el tema, que conocemos del funcionamiento de las redes sociales, entendemos que compartir y conversar son la clave.

Pero, si eso es así, ¿por qué todavía hay tantas empresas que no entienden cómo sacarle todo el provecho posible a su presencia en redes sociales?

¿Por qué muchas siguen pensando que esto es un juego de niños nada más y le prestan poca importancia?

 

Debemos traspasar la barrera y que esta realidad sea conocida por todos.

 

Es fácil para los que estamos involucrados en este tema, que hemos recibido formación específica o que ha sido nuestro entorno profesional durante algún tiempo, entender porqué es importante la conversación y la interacción, y qué significado puede todo esto tener dentro de una estrategia de marketing y el logro de ciertos y determinados objetivos dentro de un plan.

Pero no muchas de las personas que abren sus negocios hoy en día, o incluso muchos de los propietarios de negocios de toda la vida y personas que hoy ocupan puestos de influencia, carecen de formación específica en estos temas, ni lo ven de esa manera y, en muchos casos, sólo cuentan con la experiencia que les ha proporcionado el manejo de sus propios negocios.

Para ellos, hablar de ROI, interacción, comunicación, target, valor añadido, propuesta única de venta, redes sociales, facebook, twitter, instagram, y tantísimos otros términos, para nosotros familiares, resulta poco más que inentendible, y es por ello que se quedan “del otro lado”, incrédulos, dubitativos, sin atreverse a dar los primero pasos.

 

Son ellos los que deben entender porqué es importante compartir y conversar.

 

A medida que podamos hacer que más dueños de empresas y personas en puestos de decisión, sean conscientes de esta nueva realidad y de la forma en que las reglas del juego han cambiado en estas plataformas, estaremos poniendo nuestro granito de arena para que las redes sociales alcancen todo su potencial y sean valoradas en su justo medida, tanto ellas como canales de comunicación, como nosotros mismos, profesionales que ofrecemos nuestros servicios en esta área.

Son ellos los que deben participar de manera activa dentro de este proceso tan dinámico y tan productivo, que en muchos lugares del mundo ya está generando resultados positivos, incrementos en ventas y relaciones más fuertes entre los clientes y las empresas que se sirven de ellas.

 

Fortaleciendo la relación con el cliente a través de la conversación.

 

Es impresionante el alcance que se puede tener mediante el uso correcto de las plataformas sociales como herramientas dentro de planes de marketing integral.

Invitando a las empresas a compartir de manera abierta, honesta y transparente con sus respectivas audiencias, se llega a generar conversaciones muy interesantes y nutritivas, en las cuales la empresa puede llegar a conocer, de manera cierta y cercana, quién es su cliente y cómo atenderlo de manera más efectiva.

Todo esto promueve el desarrollo de relaciones más fuertes con el cliente, con el correspondiente impacto positivo en el volumen del negocio.

Es por ello que debemos promover, en lenguaje sencillo y que pueda ser entendido por todos, esta nueva forma de relacionarse con las diferentes audiencias presentes en el mercado.

Que el conversar y compartir nos involucre a todos, en un entorno 2.0 real, que no tenga fronteras ni límites para nadie.

 

 

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