Cuando no te sirve llevar muchos sombreros - Joel Pinto RomeroTal vez tu puedes contarte entre los muchos emprendedores que comenzaron el negocio de sus vidas llevando muchos sombreros al mismo tiempo.

De hecho, es muy común entre los nuevos empresarios concentrar en sus hombros una gran variedad de tareas, no solamente aquellas para las que están formalmente preparados, sino también muchas otras para las cuales simplemente tienen una vaga formación o recurren al uso del sentido común.

Cuando comencé en Miami con mi negocio de rotulaciones, lo hacíamos todo en casa mi esposa y yo. Y estaba bien. Funcionaba.

Teníamos los equipos, promocionábamos nuestros productos, salíamos a la calle a captar clientes, hacer las instalaciones, ordenábamos los papeles necesarios para la contabilidad, llevábamos la facturación, compras de materiales, y de veras que era una experiencia muy enriquecedora.

 

Aprendes un montón llevando muchos sombreros.

 

Sin embargo, a medida que el negocio fue creciendo entendimos que el llevar muchos sombreros tenía cosas muy buenas, y otras que no lo eran tanto.

¿Cuáles son algunas de las cosas buenas?

  • Se aprende mucho cuando tienes la oportunidad de involucrarte en todas las áreas de tu negocio: es un conocimiento que te va a servir para gestionarlo mejor y evitará que cometas los errores propios del que no tiene ni idea de lo que le están hablando.
  • Es una vivencia extraordinaria llevar el pulso de tu propio crecimiento: ver como captas nuevos clientes cada día, como generas más órdenes de trabajo, pides más material, imprimes más facturas, ingresas más dinerillo en el banco… en fin, realmente motivante.
  • Puedes desarrollar todo tu potencial personal y profesional, demostrando tus capacidades en distintas áreas de negocio.
  • Ganas más dinero, o mejor dicho, gastas menos dinero porque lo que produces, se divide entre menos personas.
¿Cuáles son las cosas “no tan” buenas?
  • No utilizas el tiempo de manera efectiva: Si te das cuenta, al hacer todas las cosas y no concentrarte en ninguna, hace que tu esfuerzo se diluya en el tiempo. Tienes que reconocer que el tiempo que le estás dedicando a la contabilidad, se lo estás quitando a la búsqueda de clientes nuevos, por ponerte el más sencillo de los ejemplos.
  • No prestas tu servicio de la manera más eficiente: Y está directamente relacionado con la anterior. Cuando tu mismo lo haces todo, no estás invirtiendo tu tiempo en prepararte mejor, sino en utilizar lo que ya sabes para hacer el trabajo. Con el tiempo, la calidad de tu servicio se deteriora porque no tienes la oportunidad de mantenerte al día profesionalmente.
  • Inevitablemente esto conlleva al estancamiento: estás tan ocupado haciendo tantas cosas, que no puedes ni siquiera detenerte a pensar, ni planear tus siguientes pasos y muchas veces ocurre, que ni siquiera tienes a otra persona que pueda servirte de contrapeso en la toma de decisiones.

 

Es entonces el momento de crecer: delegar funciones.

 

El primer paso de toda empresa que crece, de todo negocio que va marchando hacia adelante es la necesidad de contar con más personas para llevar a cabo las tareas del día a día. Bien sea que contrates gente dentro de tu propia empresa o que subcontrates los servicios que te hagan falta a través de agentes externos, tu empresa está creciendo.

Al comenzar a delegar funciones, a descargar de tus hombros parte del trabajo, te darás cuenta que ocurren cosas maravillosas:

  • Tienes tiempo para pensar, planificar y profundizar en el trabajo que estás haciendo. Si eres comercial, puedes dedicarle más tiempo a la búsqueda de clientes; si eres de compras, puedes poner en orden toda la mercancía que tienes en el almacén; si eres el de contabilidad, podrás dedicarle una mañana completa a actualizarte en esa nueva regulación que afecta de manera directa tu próxima declaración de impuestos.
  • Junto con el tiempo que ahora tienes para profundizar en el área que te toca, te darás cuenta de que eres mucho más productivo, no solo en cantidad sino en calidad. Ahora que no tienes que dedicar tu tiempo a cinco tareas diferentes, puedes enfocar todo tu esfuerzo en hacer mucho mejor las tareas que te corresponden.
  • Creas un ambiente de trabajo que, si tienes una mente abierta y te gusta realmente trabajar en equipo, te puede permitir descubrir que no eres solamente tu el que puede generar las mejores ideas.

Y es desde este momento en adelante, cuando tu negocio comienza a navegar impulsado por un espíritu empresarial verdadero. El llevar muchos sombreros al mismo tiempo está bien, pero solo cuando comienzas y el negocio es realmente pequeño.

¿Sientes que no estás logrando todo lo que deberías, que el tiempo no te alcanza para hacer todas las cosas que tienes que hacer? Tal vez sea entonces el momento de crecer.

¡Enhorabuena!

 

Crédito fotografía Héctor J. Rivas en Unsplash

 

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