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¿Con dolor o sin dolor? La diferencia de estar en manos profesionales.

¿Con dolor o sin dolor? La diferencia de estar en manos profesionales.

Esta semana quiero compartir contigo una historia que me tocó vivir en primera persona. Resulta que, por dejadez, ignorancia o, simplemente, por no darle la importancia adecuada, siempre he tenido problemas con las uñas de mis pies: Cuando me crecen lo suficiente comienzan a encajarse en la piel alrededor porque, en lugar de cortarlas con bordes suaves y redondeados, lo hago a la bruta!

Y me ocurre sobre todo con los pulgares de cada pie que, al encajarse la uña en la piel me causa un tremendísimo dolor, que supongo conocerás porque, según entiendo por mis amigos, es algo que ocurre con bastante frecuencia.

Me he acostumbrado a vivir ese ciclo: cuando me crecen las uñas de los dedos pulgares se me encajan en la piel, me duele, recorto la uña y vuelta a empezar.

Según tenga suerte, o no, puede ocurrir que en los días que estoy con dolor la pase sin mayores historias o, según las Leyes de Murphy, puede también ocurrir que, como fue en esta última oportunidad, justo cuando tengo la uña encajada y con dolor, me golpee el dedo con otras cosas (el borde de un mueble, un pisotón, etc…) y vea realmente el demonio del dolor!!!

Nos acostumbramos a recibir soluciones “a medias” simplemente por no ponernos en manos de profesionales competentes. ¿Realmente vale la pena quedarse por la mitad? 

Y ocurrió que esta vez mi mujer vino en mi auxilio y me dijo: “Joel, ¿hasta cuándo vas a seguir con la misma historia? Haz una cita con la podólogo de la clínica para que te resuelva el problema que tienes con las uñas de los pies”.

Porque también hay que decirlo: “en casa de herrero, cuchillo de palo”… en la clínica que tiene mi esposa ofrecen servicios de podología.

Lo que pasa es que, bueno, como con muchas otras cosas, no le prestamos la atención que debemos y lo vamos dejando pasar.

Nos acostumbramos al ciclo del con dolor – sin dolor, con dolor – sin dolor.

Cuando crees que tu puedes hacerlo todo… y bien.

 y que, Es una costumbre bien extendida entre los pequeños empresarios, sobre todo aquellos que no disponen de un importante colchón económico, el concentrar la gestión de varias áreas sobre los hombros de una misma persona.

De hecho incluso hay casos en los que pareciera que tener esa capacidad de desempeñar las tareas de tres o cuatro cargos diferentes es hasta lo apropiado.

¿No te has encontrado con unas ofertas de esas que dicen que “solicitan representante comercial que atienda el teléfono, cargue la furgoneta, gestione las redes sociales, sepa algo de programación web y maneje photoshop”? 😉

Incluso yo mismo, en mi pequeña empresa, soy el encargado de hacerlo todo.

¿Sabías que el llevar múltiples sombreros en una empresa, o tu propio proyecto emprendedor, es de entrada ineficiente, aunque sea muy necesario, incluso tu única opción?

Quizás nos hayamos acostumbrado a pensar que el “multitasking” y el “multisombrerismo” son productivos o “cool”.

Quizás sea solamente un tema de moda.

Quizás sea simplemente un craso error pensar que tú mismo puedes hacerlo todo y, además, hacerlo bien.

Porque incluso si pensáramos que sí, que es verdad que puedes hacerlo todo, Y ADEMÁS HACERLO BIEN, sin embargo, no podemos negar el hecho de que nunca podrás llegar a tener las mismas destrezas en un área específica como aquella persona que se dedica a una misma actividad cada una de las horas de su jornada laboral.

¡Es imposible!

Tú, que has hecho solamente una página web (la tuya) y quizás te has aventurado a hacer la de algún amigo cercano, NUNCA PODRÁS TENER LA MISMA DESTREZA QUE UNA PERSONA QUE SE DEDICA A ELLO TODO EL DÍA, CADA DÍA, semana tras semana, mes tras mes y que, además, tiene formación específica para hacerlo.

Eso es imposible……… ¡y tú lo sabes!

Entonces, ¿de qué te sirve engañarte? 

La diferencia de estar en manos de un profesional.

Pues esta vez, le hice caso a mi mujer. Levanté el teléfono e hice la cita con la podólogo de la clínica. Me armé de valor, porque debo reconocer que me daba mucho miedo ir al podólogo porque pensaba que, si me causaba tanto dolor solamente de rozármelo con algún objeto, pues no podía ni imaginarme el dolor que sentiría cuando el podólogo comenzara a jorungarme la zona con sus aparatos y sus cosas.

Ya me imaginaba yo dando gritos de dolor sentado en una de los sillones de la clínica, soltando los lagrimajos.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad!

Allí estaba yo, sentado delante de una persona que había visto cientos de casos iguales o peores que el mío, una persona formada profesionalmente para lo que estaba haciendo, con experiencia y “muchas horas de vuelo” que, analizando mi situación con todo detalle, comenzó a explicarme, paso por paso y con mucho detalle, qué era realmente lo que estaba pasando.

¿Te puedes dar cuenta de la gran diferencia?

¿Cuántos dolores innecesarios le has causado a tu empresa simplemente por querer hacerlo todo tú mismo y no delegar tareas en profesionales competentes?

Si no me hubiese puesto en manos de un profesional, sino me hubiese sacado de la cabeza mis temores, esa tendencia a posponerlo todo, a resolverlo todo yo mismo de la manera que se me ocurriese porque, total, para creativo uno, ¿no?

Si no hubiese entendido, y aceptado, que mi problema solamente iba a quedar resuelto cuando fuese tratado por un profesional competente, estaría todavía aquí sentado delante del ordenador con la uña encajada y con dolor…. ¡un dolor innecesario!

Y fue tan grata la experiencia de estar en manos de un profesional competente que me comprometí a visitarla con cierta regularidad solamente para asegurarme de que cualquier problema que hubiese con mis uñas estuviese atendido y resuelto profesional y prontamente. 

¿Cómo aplicas la moraleja de esta historia a la gestión que haces de tu negocio?

ACEPTACIÓN

Debes comenzar por aceptar que tú no eres un ser de otro mundo, con plena capacidad de asumir todos los roles que tu negocio requiere.

Porque incluso si ese fuese el caso, tendrás que terminar reconociendo que, si te encargas de 10 áreas diferentes, sencillamente significa que podrás dedicarle a cada una 1/10 parte de tu tiempo y eso, de entrada, ya es ineficiente.

IDENTIFICA

Identifica cuál es el área, o las áreas, que realmente puedes manejar de forma eficiente, en cuál puedes generar los mejores resultados y aportar la mayor cantidad de valor, y concéntrate en ellas.

Recuerda que se trata de evitarle a tu negocio dolores innecesarios, por lo que deberás ser sumamente sincero con tu negocio, y contigo mismo.

DELEGA

Aquéllas áreas que caen fuera de tu zona de “comodidad profesional”, delégalas en manos de personas capacitadas para ello, bien sea que las incorpores a tu plantilla o que las contrates a destajo.

En mi caso, por ejemplo, he tomado la costumbre de delegar, o subcontratar, todas aquellas áreas para las cuáles considero que, aún cuando tengo formación avanzada, no llego al nivel que puede llegar un profesional dedicado a la tarea al 100%.

Así yo me puedo dedicar completamente a aquellas cosas que domino, y aumento la calidad del servicio final ofrecido a mis clientes, contando con profesionales capacitados en otras áreas complementarias (diseño gráfico, programación web, gestión de redes sociales, etc…)

FÓRMATE

Si los recursos no te permiten delegar en profesionales capacitados, o simplemente quieres adquirir competencias adicionales para gestionar las áreas que te has asignado, pero no tienes la formación requerida, fórmate, edúcate, entrénate.

Si algo es sencillo hoy día, con tanta informática y tanto internet, es conseguir programas de formación de calidad en cualquier área en la que te plantees trabajar.

Fórmate y asegúrate de tener las destrezas y conocimientos necesarios para hacer el trabajo requerido de la mejor manera posible.

GESTIONA

Conviértete en el líder que debes ser para que tu negocio siga caminando hacia adelante y concentra tus talentos y capacidad en gestionar y administrar el trabajo de los distintos profesionales que colaboran contigo, bien sea como empleados directos o profesionales a destajo.

Recuerda que la idea al final es ser más productivos, evitar demoras y pérdidas de dinero innecesarias para terminar aumento la calidad global del servicio o producto que ofreces a tu cliente.

Porque, a final de cuentas, de eso  se trata, ¿no?

Te dejo acá abajo el vídeo que he preparado para acompañar el artículo de hoy y, como siempre, algunos artículos que te recomiendo leer de mi blog como complemento al tema de hoy.

Artículos que te recomiendo leer en este blog:

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¿Qué otras interpretaciones puedes darle al ROI en tu negocio?

¿Qué otras interpretaciones puedes darle al ROI en tu negocio?

El deseo de ganar es una actitud necesaria en cualquier negocio. Sin él se hace muy difícil perseguir metas y sueños. Sin ese deseo impulsándonos cada día es prácticamente imposible mantener el ritmo en un mercado que, cada vez ,se hace más competitivo.

Pero, ¿Qué significa ganar?

Desde el punto de vista de tu negocio, ganar es vender más de lo que te hace falta para cubrir la totalidad de lo que te cuesta mantener tu negocio abierto día tras día. En algunos sitios se tiene como referencia “el costo de subir la persiana”.

Se dice que el negocio está “ganando” cuando vende más de lo que “le cuesta subir la persiana”, y que pierde si la situación es la contraria.

Pero también es importante saber cuánto más estamos ganando:

Gráfico Retorno de Inversión Uno - Joel Pinto Romero
Gráfico Retorno de Inversión Dos - Joel Pinto Romero

Los dos gráficos que te pongo acá arriba muestran una situación ganadora, una más que la otra, pero ambas ganadoras.

Para ayudarnos a discernir que tan ganadora es una situación comparada con otra, nació el concepto de Retorno de la Inversión, o ROI (Return On Investment – en inglés) 

¿Qué mide el “Retorno de la Inversión” y cuáles son sus componentes?

El “Retorno de la Inversión” da una medida objetiva de la ganancia neta de una operación, para poder ser comparada con otra.

Para hacer el cálculo del “Retorno de la inversión” se tienen en cuenta los siguientes tres elementos:

  • Lo que se está invirtiendo, que llamaremos “costo de inversión”.
  • Lo que se recibe a cambio, que llamaremos “ganancia bruta”.
  • La diferencia entre el primero y el segundo, llamado “ganancia neta”.

Y el ROI se obtiene al dividir la “ganancia neta” entre el “costo de inversión”. ¿Sencillo, verdad?

Si hacemos el cálculo tomando en cuenta los datos de los dos gráficos anteriores, tendríamos que el ROI (Retorno de la inversión) en cada una de las operaciones sería el siguiente:

Gráfico Retorno de Inversión Tres - Joel Pinto Romero
Gráfico Retorno de Inversión Cuatro - Joel Pinto Romero

En este caso porque la diferencia entre una operación y la otra es evidente.

Sin embargo, existen situaciones en las que esta diferencia no es tan clara y es justo en ese momento cuando el “Retorno de la inversión” viene en nuestra ayuda.

¿Y qué haces cuando lo que inviertes no es dinero?

Hacer el cálculo del ROI cuando tenemos estamos hablando de dinero, bien sean pequeñas o grandes cantidades, es sencillo y el ROI es un índice directo.

Sin embargo, no solamente invertimos dinero. También existen otros recursos (cuatro en particular) que solemos invertir con regularidad, quizás sin darnos cuenta.

TIEMPO

DINERO

ESFUERZO

CONOCIMIENTO

Ya en este tema entonces el rollo es un poco diferente porque tendrás que poner encima de la mesa, con la mayor exactitud que puedas, que es lo que esperas a cambio de esa inversión que estás haciendo de tiempo, dinero, esfuerzo o conocimientos.

El dinero no es el único recurso que podemos invertir con expectativas de tener grandes ganancias. También invertimos tiempo, dinero, esfuerzo y nuestros conocimientos.

 

Y es que hacer el cálculo cuando se trata de dinero es directo, sin problemas.

Sin embargo, cuando hablamos de las otras cuatro cosas que podemos invertir, aún cuando los componentes siguen siendo los mismos (cuánto inviertes, cuánto recibes, la diferencia entre uno y otro, y la relación entre lo que invertiste y lo que ganaste) esa “ganancia neta” suele estar expresada en términos de “valor” y no de dinero exactamente.

Hay dos situaciones acerca de las cuales te quiero comentar hoy: La primera de ellas es una situación en la que a cambio de una cierta cantidad de dinero recibas una cantidad de valor. La segunda es una en la que, igualmente por una cantidad de dinero, recibes a cambio los conocimientos necesarios para realizar acciones que te reportarán directamente un beneficio.

¿Cómo puedes calcular el Retorno de la inversión en cada una de ellas?

30 euros invertidos en una cita con la acupunturista.

A finales del año pasado tuve una fuerte crisis de dolores en la espalda y la zona lumbar.

Estaba acostumbrado a este tipo de situaciones que se presentaban cada vez en cuando, sin embargo, esta vez, me pusieron contra la pared. Estuve tomando analgésicos y anti-inflamatorios por más de 30 días consecutivos y el dolor no desaparecía.

Un día, mi esposa me comenta que había recibido en la clínica a una doctora que tenía un centro de acupuntura y me dijo que por qué no me daba una oportunidad, que lo peor que podía pasar era que todo siguiera igual.

Así lo hice pues y, después de acordar una fecha con la acupunturista fui a mi cita y, por treinta euros me dieron una sesión de acupuntura de poco más de una hora.

Cuando el valor que recibes a cambio supera ampliamente el dinero que has invertido, por mucho que no puedas darle un valor económico específico, tu ROI ha sido extraordinariamente positivo.

 

¿Los resultados?

¡Sencillamente fenomenales! Desde ese día en adelante no he tenido más dolores ni he tenido que consumir ningún tipo de medicamentos.

He quedado tan extraordinariamente satisfecho que, aún cuando no estoy obligado a hacerlo, he decidido tomar una sesión de acupuntura todos los medios simplemente de manera preventiva.

¿El retorno de mi inversión? ¡Ya me dirás tú cómo calcularlo si, en un sóla hora y por treinta euros que invertí, he logrado resolver un problema que me venía persiguiendo por años! 

Un plan completo para bajar de peso diseñado por un nutricionista profesional.

Supón entonces que tienes problemas de sobrepeso y has asistido, por recomendación de tu pareja (igual que yo) a una sesión con un nutricionista profesional quien, después de analizar tu caso, ha preparado un plan de alimentación completo y una rutina de ejercicios que, aunado a tu esfuerzo y disciplina, te garantizan que volverás a estar en el peso que tu quieres en un período de tres meses.

Has entendido todo con claridad, estás conforme con la comida incluida en el plan de alimentación, la rutina de ejercicios no se te hace extraordinariamente complicada sin embargo, al cabo de algunas semanas, lo dejas y no continúas.

Hay inversiones cuyo ROI queda completamente en tus manos. ¿Has aprendido ya a reconocer cuáles son para que las aproveches completamente?

 

¿Dónde queda entonces el retorno de tu inversión? ¿Tuvo el nutricionista algo que ver con lo desfavorable de tus resultados? ¿O fue acaso tu falta de disciplina y la poca voluntad que tuviste a la hora de poner en marcha las acciones que te recomendaron?

Es por ello que, a la hora de valorar el rendimiento de una inversión tenemos que tener muy claro, primero que nada, qué es lo que estamos poniendo encima de la mesa, qué es lo que vamos a recibir a cambio y cuál será el proceso necesario para que ese rendimiento se haga realidad.

Sacar la cuenta del rendimiento de la inversión solamente tomando en cuenta el dinero invertido sin valorar el resto de los componentes te dejará siempre con una valoración incompleta que podría conducirte a perder oportunidades de desarrollo y crecimiento interesantes para tu negocio.

¡Tenlo siempre presente!

Te dejo acá el vídeo que acompaña este post de hoy. ¡Que lo disfrutes!

Cualquier duda, sugerencia o comentario, ya sabes por dónde encontrarme.

GRABACIÓN DEL WEBINAR – ¿Cómo puedes adaptar el Proceso de Ventas a tu negocio o proyecto emprendedor? – CEEI Elche

GRABACIÓN DEL WEBINAR – ¿Cómo puedes adaptar el Proceso de Ventas a tu negocio o proyecto emprendedor? – CEEI Elche

¡Finalmente gracias a todos los que pudieron asistir! Fue una jornada espectacular.

Aquí les dejo la grabación que ha hecho el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Elche del webinar que dimos la semana pasada: “Cómo adaptar el concepto de “Proceso de ventas” a la realidad de tu negocio.”

Los temas que encontrarás en el vídeo los podemos resumir de la siguiente manera:

  • ¿Qué entendemos por proceso?
  • ¿Qué procesos podemos distinguir en nuestra rutina diaria?
  • ¿Qué entendemos por “Proceso de ventas”?
  • El Proceso de ventas y el proceso comercial.
  • Mientras tú estás vendiendo, tu cliente está comprando.
  • El viaje de compra de tu cliente y el ZMOT.
  • ¿Qué está pasando cuando tu cliente entra por la puerta de tu negocio?
  • ¿Cómo sacarle provecho a toda esta temática?

Espero que puedas sacarle todo el provecho del mundo 😉

¡Cualquier duda, siempre a tu disposición! 

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