¿Qué Estás Gestionando: Un Negocio O Una Organización Sin Fines De Lucro?

¿Qué Estás Gestionando: Un Negocio O Una Organización Sin Fines De Lucro? - Joel Pinto RomeroHace un tiempo ya, en una conversación de sobremesa con unos amigos, este tema vino a colación. Yo comentaba que el objetivo del negocio era vender y uno de mis compañeros argumentaba que eso no era así, que esa era la forma en que se planteaban los negocios hace diez o quince años, y que en los tiempos que corren el objetivo era satisfacer a los clientes, poner a los clientes en el centro de todo.

Y tal vez sea como preguntarse “¿Qué viene primero: el huevo o la gallina?” porque para que tu negocio pueda satisfacer a un cliente, tiene que haberse generado algún tipo de transacción, debe haber ocurrido el intercambio de algún producto o servicio que el cliente necesitaba para darle solución a alguna necesidad particular, a algún problema pendiente, sino, ¿de qué manera podrías haberlo satisfecho?

¿Qué otra razón existiría para que el cliente se acercara a tu empresa en primer lugar? ¿Quizás pura curiosidad? ¿Cuánto tiempo puedes mantener tu empresa funcionando cuando sólo recibes la visita de “curiosos” que no compran?

Y aunque te parezca una pregunta un tanto fuera de lugar, muchas veces es necesario volver a retomar los principios básicos y recordar cuál es el objetivo que pretendemos lograr con nuestros negocios, si es que realmente lo que estamos gestionando es un negocio, en el correcto sentido de la palabra.

Los negocios se crean para generar ganancias económicas, independientemente del modelo de negocio que utilices.

Y es allí donde está la importancia de tener las cosas perfectamente claras: Si tienes un negocio, tu objetivo es que ese negocio sea rentable, que produzca ganancias, quizás en un año, dos, tres o cinco… pero el objetivo al final es que sea rentable, es decir, que ganes más dinero del que gastas, y que te quede algo de utilidad.

 

Comenzamos por el tiempo, dinero y esfuerzo que toma gestionar un negocio.

 

Dicen que de vez en cuando bien vale la pena poner los puntos sobre las íes para evitar confusiones que puedan resultar costosas, y no me refiero necesariamente a costo en dinero, en este punto particular.

Seguramente estarás de acuerdo conmigo en que la gestión de tu negocio no solamente te cuesta dinero, quizás poco si estás poniendo en práctica las técnicas de “bootstrapping”, pero ciertamente tienes que poner algo de dinerillo para que funcione. Pero no es solamente dinero lo que tienes que invertir.

Si a cada una de tus horas de trabajo le asignaras un valor, te darías cuenta de lo mucho que te cuesta gestionar tu empresa.

Además de esta inversión en dinero, gestionar tu negocio te cuesta también una importante cantidad de tiempo y esfuerzo. Y si a cada una de tus horas de trabajo le pusiéramos un valor nominal, te darías cuenta inmediatamente de que tu negocio tiene un costo real, y que generalmente es bastante alto.

 

¿Cuánto tiempo puede aguantar tu bolsillo un negocio que no produce ganancias?

 

Obviamente cuando llegamos a este punto, todo el mundo arruga la cara y se encoge de hombros. La respuesta siempre es “por un tiempo limitado”.

Puede ser “muy, muy limitado” cuando el bolsillo solo aguantaría por unos pocos meses de operación sin producción de dinero, o “medianamente limitado” cuando has hecho tus tareas bien y dispones de un capital económico que te permite cubrir la operación de tu negocio por un período más largo, quizás uno o dos años.

No hay bolsillo que aguante para siempre un negocio que no produce ganancias.

En ningún caso, la respuesta sería “por tiempo infinito”, y si fuera así, entonces no estamos gestionando un negocio sino una organización sin fines de lucro. Básicamente le estamos dedicando nuestro tiempo, dinero y esfuerzo a una actividad que fácilmente podríamos considerar un hobby y poco más.

Y seguramente te estés preguntando por qué hago tanto énfasis en un tema que deberíamos tener claro todos los que estamos desarrollando nuestros negocios propios, o que estamos planificando hacerlo.

 

Si sabes hacia donde vas, puedes escoger el camino que más te convenga.

 

Los seres humanos tenemos la habilidad de convertir las cosas simples, en cosas complejas, y hemos tomado la costumbre de inventarnos nombres nuevos, para cosas que siguen teniendo el mismo significado de toda la vida, como es el caso de la definición de objetivos en un negocio.

Teniendo claro cuál es el objetivo que queremos lograr, podemos escoger y planificar con mucha más efectividad las plataformas, estrategias y acciones que vamos a ejecutar para darlo a conocer, promocionarlo, lograr más ventas y, consecuentemente, mejores oportunidades de generar ganancias.

Además, tendremos el parámetro principal que nos permitirá saber si estamos haciendo las cosas mal o bien. Cómo escribía en un artículo que publiqué en este blog hace ya algún tiempo:

“Todo lo que hagas, debe producirte dinero o felicidad, o una combinación de ambos”.

Si lo que estás haciendo, no lo estás haciendo para que te produzca dinero, entonces ocúpate de que te genere muchísima felicidad. Y si lo haces por dinero, pues ya puedes ir teniendo las cosas mucho más claras.

Un abrazo grande, y gracias por permitirme compartir contigo estas reflexiones. Espero que te sean de mucha utilidad en la gestión de tu pequeña, gran empresa 😀

 

 

Si tienes tiempo, te podrá interesar leer los siguientes artículos de este blog:
4 Consejos de Productividad para Administrar tu Tiempo de forma Efectiva.

 

Si las cosas fueran fáciles… – Testimonio del Encantador de Perros

Si las cosas fueran fáciles… – Testimonio del Encantador de Perros - Joel Pinto Romero

 

Como dice mi querida amiga, Gabriela Pérez Sambucetti, “sólo lo compartido adquiere dimensión social” pues en este caso, yo quiero compartir con todos ustedes un artículo escrito por un querido compañero mío, Mauricio Priego, que refleja un testimonio de perseverancia, de confianza y, sobre todas las cosas, de seguir adelante luchando por aquellas cosas que son importantes para nosotros.

 
Se trata del testimonio de César Millán, “El Encantador de Perros”. ¡Te lo entrego tal cual lo escribió Mauricio en su blog!

“Si las cosas fueran fáciles, cualquiera las haría…”

En ocasiones, cuando quedo exhausto ante la lucha continua por salir adelante, ha pasado por mi mente que esta frase es el pretexto de la vida para estresarnos y robarnos la felicidad y la alegría. Pero entonces recuerdo que somos nosotros los que muchas veces hacemos que las cosas sean difíciles, y busco en aquellos a quienes amo el aliciente para retomar la lucha con ánimo renovado, enfocándome nuevamente en mis sueños más allá de tan sólo buscar salir adelante.

Pero irónicamente el retomar la lucha volviendo a enfocar nuestro esfuerzo no es fácil.

¿Han oído hablar del Encantador de Perros? La historia de César Millán es un vivo ejemplo de esfuerzo y perseverancia, la cual bien puede servirnos de inspiración para cuando la adversidad amenace nuestros sueños y objetivos (Haz clic en el video para reproducirlo):
Seguramente la célebre frase “Entre más conozco al hombre, más quiero a mi perro” pasó por su cabeza en más de una ocasión, sólo que en vez de irse a vivir a un tonel como Diógenes, César supo re-encontrarse con su sueño y hacerse de la fortaleza de ánimo necesaria para comenzar de nuevo.
Como dice el poeta:
“Trata de ser feliz con lo que tienes, vive la vida intensamente… luchando lo conseguirás.”
¡Éxito!
Mauricio Priego
Finanzas Personales, Analista de Sistemas, Enterprise Architect. Cinefilo, Melomano, Lector. Feliz padre de familia. Personal Finance, Systems Analist.

 



Gracias, Mauricio, por una entrega tan especial y tan cargada de emociones.


Estoy seguro que más de uno de los que está leyendo esté post ahora se sentirá identificado con la historia de César, tal como lo hice yo cuando leí tu post.



Este es el vínculo al artículo original, tal como apareció en el blog de Mauricio
Si las cosas fueran fáciles… – Testimonio del “Encantador de Perros”


Y te dejo este artículo en mi blog, que va genial con el testimonio de César Millán:
Libera Todo Tu Potencial: Atrévete a Soñar en Sólo 7 Minutos.

 
 
 

¿De Qué Hablas Con Tus Clientes Cuando No Les Estás Vendiendo?

En esta oportunidad, voy a responder una consulta que me ha hecho un queridísimo amigo, lector de este blog, desde México.

La pregunta vino de la siguiente manera:

En ocasiones es necesario mantener un seguimiento de largo plazo con tus prospectos, pero esto conlleva dos riesgos:

a) Que los desesperes/aburras/incomodes por un acoso constante.

b) Que el interés se pierda o que alguien más los contacte con una solución semejante (o quizá hasta el mismo producto) debido a tu ausencia.

Estos son los dos extremos, cierto, pero como de costumbre el reto es buscar el punto medio. Y por otro lado, también está el tema del contenido de ese seguimiento: Queda claro que si siempre hablas de tu producto, el prospecto se va a sentir una “utilizado” y seguramente perderás la oportunidad… Pero tampoco se trata de volverlo tu confidente.

Nuevamente el punto es ¿qué tanto es tantito?

Y queda claro que felicitarlo en su cumpleaños y mandarle una postal para navidad, por sí solos, son totalmente ineficientes.

¿Cómo lo ves?

Y el tema es sumamente interesante, y en la mayor cantidad de los casos, las empresas no han comprendido completamente lo que significa “mantener conversaciones relevantes” con sus clientes y prospectos, antes, durante y después de la decisión de compra.

¿Por dónde comenzamos?

 

Las oportunidades más obvias: Lo cortés, no quita lo valiente.

 

En muchas ocasiones he recomendado en este blog que debemos tratar de conocer a nuestros clientes con el mayor detalle posible, manejando información que resulte interesante para nuestros intereses y que nos permita también descubrir de qué otras maneras podemos abrir con ellos oportunidades adicionales de acercamiento y de negocios.

Hay pequeños detalles que enriquecen enormemente la relación, y te acercan mucho a tus clientes.

Una tarjeta de felicitación por su cumpleaños, por una boda, por un nuevo hijo, en el formato que tu quieras, siempre resulta un gesto muy cálido y efectivo para acercarte, de manera genuina a tus clientes.

Sin embargo, solo cumplimos años una vez por año, tenemos hijos con menor frecuencia y nos casamos, Dios mediante, una sola vez (o dos, o tres) en la vida, por lo que estas oportunidades, por sí mismas, son insuficientes.

 

¿De qué otras cosas puedes hablar, además de tus productos?

 

Si no quieres convertir las conversaciones con tus clientes en intercambios aburridos de información acerca de tus productos y servicios, cosa que ocurre con demasiada frecuencia, ¿qué tal si pruebas las siguientes estrategias?

  • Aportar valor a sus negocios: incluyendo dentro de tus temas de conversación, aquello que puede ser relevante para sus industrias, para sus negocios o, incluso, sus vidas. No pasa nada si no mencionas tus productos. No todas las conversaciones tienen que girar en torno a ti. Atrévete a abrir el espacio para aportar valor real, desinteresado y genuino, preocupándote por ofrecer soluciones a problemas reales.
  • Demuestra qué sabes de lo que estás hablando: Aportando tus opiniones profesionales, ciertas y honestas, con respecto a temas de interés. Consejos, sugerencias y recomendaciones son siempre bienvenidas en un mundo donde el contenido relevante es Rey.
  • Conviértete en una referencia para tus clientes y prospectos: A través del valor y de la relevancia de los temas que compartes, convierte a tu empresa en el sitio al que tus clientes quieren ir cuando necesitan información.

 

¿Cuánto es mucho y cuando es demasiado poco?

 

Este si es realmente un desafío total y bastante complicado: ¿Cómo saber cuando dejas de convertirte en una fuente interesante y pasas a ser un visitante molesto en mi bandeja de correos o buzón postal?

Con esto ocurre como con el buen whisky: No te tomas toda la botella de un sólo tirón. Lo vas degustando poco a poco, sorbo a sorbo, en vasos generalmente pequeños.

Haz que tus conversaciones sean como el buen whisky: Que tus clientes lo encuentren tan delicioso y relevante que prefieran degustarlo, en lugar de malgastarlo.

Conocimiento de tu audiencia y cercanía a ellos harán que encuentres el balance apropiado.

La decisión de cuánto es mucho y cuanto muy poco, variará según sea cada caso, según sea la relevancia de la información que compartes y generas, y según la frecuencia con que puedas tener información nueva.

Si sigues estos sencillos pasos, podrás mantener con tus clientes y prospectos conversaciones relevantes por mucho tiempo, desarrollar con ellos relaciones más fuertes y duraderas, y podrás asegurarte de tener un puesto asegurado en sus mentes, cuando llegue el momento de tomar la decisión de compra de productos y servicios.

 

También te voy a recomendar los siguientes artículos en este blog
Redes Sociales: De la Conversación a la Venta en 6 Sencillos Pasos.
¿Quién sigue a quién en medios sociales?

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