¿Pusiste todos tus huevos en una sola canasta?

Pusiste Todos Tus Huevos - Joel Pinto Romero¿También te dejaste llevar por la euforia de Facebook, Twitter, y ese fenómeno tan moderno de las redes sociales, que te prometía el cielo y la tierra, y la desaparición de todas tus preocupaciones?

Pues suele pasar. No serás ni el primero ni el último que comete el mismo error. ¡Pero no todo es malo!

Al contrario, es un buen momento para recordar que tanto Facebook, como Twitter y tantas otras redes sociales y profesionales, así como las diversas comunidades que puedes encontrar por Internet son una extraordinaria herramienta más del marketing tradicional, pero solamente eso: herramientas!

Aún hoy en día, con el impresionante avance de la tecnología, las estrategias del marketing tradicional siguen funcionando y pueden, en muchos casos, combinarse con las nuevas herramientas disponibles para crear poderosísimas campañas de promoción, y por lo tanto, generar más ventas para tu empresa, o incrementar el reconocimiento de la marca, o la lealtad de los clientes, o mejor aún, en una palabra, generar resultados positivos… ¡muy positivos!

Lo importante es no perder el foco. Aún hoy, los conceptos básicos siguen funcionando de la misma manera, y puedes ganar mucho terreno y entendimiento comenzando por hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Conoces realmente tu producto?… pero, ¿realmente, con honestidad, aceptando que puede tener cosas malas y cosas buenas, las llamadas “fortalezas” y “necesidades”?
  • ¿Conoces realmente a tu cliente?… ¿sabes de verdad, quién es, qué le gusta, porqué te compra, que le gusta de tu producto, que lee, que ve en la tele, cuáles son sus hábitos?…. ¿te preguntaste siquiera si tu cliente tenía Internet antes de lanzarte detrás de ellos en las redes sociales?
  • ¿Y tus competidores?, ¿Los conoces también?

Las respuestas a estas preguntas son extraordinariamente importantes porque ellas te permiten tomar decisiones acertadas, escoger vehículos acertados, invertir el dinero necesario y, lo más importante, ¡tener mejores resultados!

No sé trata de que las redes sociales no sean buenas. Todo lo contrario, son muy buenas, y lo son mejor aún si detrás de ellas se encuentran tus clientes.

Hoy en día entre tanto furor, pareciera olvidarse lo importante qué es el encuentro “cara a cara”, el apretón de manos, la conversación telefónica, el patrocinio de un evento importante, los medios tradicionales, etc. Cada uno tiene su función, su momento y su efectividad, y todo ello depende del conocimiento que tú tengas de las tres preguntas que te planteamos arriba: producto, cliente y competencia.

Si pusiste todos tus huevos en una sola canasta, anímate que no todo está perdido. Si hay algo de bueno en el concepto de “planificación” es que siempre es flexible…. muy flexible, y nos permite cambiar de rumbo cuando los resultados logrados no son los esperados.

Anda, ponlo todo en marcha otra vez y ¡a ganar!

¿Quién es el consumidor 2.0?

¿Quién es el consumidor 2.0? - Joel Pinto Romero

De una manera sencilla, el consumidor 2.0 es un consumidor evolucionado. Piensa por un momento que hace 30 años, cuando los ordenadores personales apenas veían sus inicios (¿recuerdas el Epson QX-10?) nuestra propia actitud como consumidores era diferente: utilizábamos los recursos que estaban disponibles en aquél momento, poco más podías hacer.

A medida que la tecnología fue invadiendo nuestras vidas, entonces comenzamos a comprar de una manera diferente. Si tenías un teléfono móvil, a lo mejor te animabas a llamar a un amigo justo cuando estabas en la tienda para preguntarle su opinión acerca de un producto que querías comprar; cuando fue posible comprar artículos por Internet, mucho mejor porque de esa manera te ahorrabas el viaje a la tienda y, no solamente eso, sino también la posibilidad de llegar a la tienda y que, justamente en esa, no tuvieran stock del producto que te interesaba comprar. Igual se trataba de comodidad!

De la misma, el consumidor 2.0 sencillamente aprovecha todas las herramientas (y son muchas) que están disponibles, y muchas de forma gratuita, para tomar sus decisiones. Si antes la Web 1.0 tan solo nos permitía actuar como receptores, pues hoy en día la revolución, o reinvención, de la Web 2.0 nos permite hacer miles de cosas más.

Hoy existen foros, chats, grupos de discusión, comparadores de precios, puntuaciones, ranking, redes sociales, comunidades profesionales, wikis, incluso las páginas de las propias empresas son mucho más interactivas y ofrecen mucha más información al comprador.

¿Ves que diferente es? Allá por los años 1.400, Cristóbal Colón y sus amigos pensaban que la tierra era plana porque no podían ver más allá del horizonte. Pues hoy, y gracias a la tecnología, sabemos que la Tierra es apenas un minúsculo punto en el espacio infinito.

Desde que Adán y Eva comieron de la fruta prohibida, el hombre ha tenido la necesidad de conocer, de ir más allá de lo establecido, de investigar, de preguntarse el porqué de las cosas, de indagar. Su necesidad de información, de aprendizaje siempre ha estado allí. Lo único que no tenía eran las herramientas necesarias.

El consumidor 2.0 viene de allí, cientos de miles de años después, con las mismas necesidades y con muchísimas herramientas. Y seguramente, dentro de algunos años, quizás no muchos, veamos una nueva actualización, mucho más avanzada de este consumidor!

¿Dónde está la varita mágica?

¿Dónde está la varita mágica?

Reunidos el director de la empresa con el consultor de mercadeo, el primero plantea todas sus dudas, inquietudes y necesidades con respecto al desarrollo de la empresa. “Queremos crecer pero el entorno económico no es favorable. Queremos ganar dinero, pero hemos tenido la necesidad de recortar nuestros presupuestos. Tendríamos que buscar un cliente más conciente de que lo bueno, hay que pagarlo, que si quiere algo barato, allí tiene a nuestros competidores.”

El consultor de mercadeo parece perderse en las nubes, mientras piensa: “¿Dónde está mi varita mágica?” y en su rostro se nota la frustración y la duda de no poder decidir si habla con sinceridad, o simplemente le dice al cliente lo que éste quiere escuchar, para calmar momentáneamente su propia angustia.

¿Cómo decirle al directivo de la empresa que no hay un camino fácil, que dicha varita mágica no existe, que solamente hay tres cosas que se pueden hacer, y que se deben hacer de inmediato: analizar, planificar y ejecutar?

Pues es así. Se debe comenzar por analizar cuál es la situación actual de la empresa: sus fortalezas, debilidades, los riesgos reales y latentes, las oportunidades, limitaciones, y todos los elementos que nos permitan conocer, lo más exactamente posible, dónde está situada la empresa en el mercado actual.

Y entonces, vamos al segundo: Planificar acciones que permitan convertir debilidades en fortalezas, limitaciones en capacidades, riesgos en oportunidades, inciertos en posibles.

Finalmente, manos a la obra: vamos a ejecutar. Pongamos todo en marcha, y una vez puesto en marcha, volvamos a analizar para asegurarnos que vamos en el camino correcto. Siempre analicemos, en todo momento. Nuestro plan debe ser lo suficientemente flexible como para permitir el cambio de dirección o, sencillamente, el acelerar el paso. Siempre flexible!

No hay varita mágica, no hay “un abrir y cerrar de ojos”, no hay crecimiento sin esfuerzo, todo es parte de un mismo proceso. Tenemos que acostumbrarnos a concentrar nuestras energías no en la meta, sino en el camino que nos lleva a ella.

¿Te has encontrado tú en esta situación? ¿Cómo directivo? ¿Cómo consultor? ¿Cuál sería tu respuesta?

 

Crédito fotografía: Rohan Makhecha en Unsplash

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